Opinión

Buenas y malas de fin de mes

Le tengo las tradicionales dos noticias. ¿Qué le parece si empezamos con la buena? No, no se trata de que ya esté cerca la quincena.

Más bien, pese a los escépticos, la economía mexicana está empezando a crecer.

La mala es que terminaremos el actual periodo de sesiones del Congreso sin aterrizar dos reformas esenciales para el país: la de telecomunicaciones y la de energía. Y si las cosas no se acomodan, quizás ni la política salga.

Quedarán –supuestamente- para junio.

Pero, como decía Jack “el destripador”, vamos por partes.

El viernes pasado, el Inegi dio a conocer que en febrero la economía creció a una tasa de 0.54 por ciento respecto a enero, si se quitan efectos estacionales a los datos.

Aunque en términos anuales la tasa resultó pequeña, de 1.74 por ciento, en la comparación mes a mes, fue la más alta desde julio del año pasado y resultó el tercer mejor resultado mensual en 23 meses.

Cuando la economía está cambiando de tendencia –como afortunadamente parece ser el caso- es más útil ver las variaciones mensuales desestacionalizadas que las variaciones anuales.

Como aquí le hemos comentado, la locomotora del crecimiento es el sector moderno y en particular la industria exportadora. Hoy se tendrán las cifras de exportación a marzo, que nos confirmarán seguramente el buen desempeño de nuestras ventas al exterior.

Pero, va a ser cuestión de tiempo para que también crezcan los sectores vinculados al mercado interno. Habrá un efecto de la posición fiscal expansiva que se tiene para este año en virtud de que el gasto creció más en términos absolutos que los ingresos, pero también del crecimiento de la masa salarial real del sector formal.

Aunque los salarios reales no están creciendo (el último dato disponible, a marzo revela una alza anual real de apenas 0.3 por ciento), el empleo formal sí crece a una tasa de 3.1 por ciento.

De este modo, la masa salarial real subió 3.4 por ciento en marzo.

Va a tardar, pero las cifras permiten suponer que el mejor desempeño del mercado interno se va a sentir de manera más clara en el segundo semestre del año.

Así que creo que poco a poco tendremos un panorama económico más luminoso.

Pero, donde las cosas se han complicado de más es en la negociación de las reformas.

Hay dos datos que deben considerarse. Por una parte, el pleito interno del PAN que ha dejado sin su principal interlocutor al gobierno y al PRI.

Ya le hemos comentado del jaloneo entre los maderistas y corderistas y de cómo estos choques han impedido la negociación de temas cruciales.

Pero también debe señalarse que del lado del PRI y del gobierno ha existido una notoria falta de brújula. Declaraciones contradictorias, cambios de jugada repentinos como el levantamiento de la mesa de la reforma política, reflejan una falta de dirección y coordinación. Algo pasó.

Quizás cuando se realicen las elecciones del PAN y se dirima la interlocución con el gobierno, tal vez las cosas vayan a estar más claras.

Por lo pronto, para este fin de mes ya tenemos por lo menos otras semanas de retraso e incertidumbre por falta de concreción de las reformas.

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