Opinión

Brown, el mejor aliado

La visita del gobernador Jerry Brown de California a México durante estos días, pone una vez más en la mesa el escabroso tema migratorio. Si bien la agenda de su visita es la más amplia y extensa de político estadounidense en suelo mexicano que se recuerde, el vital asunto migratorio no es el más importante de su lista de encuentros con funcionarios mexicanos.

Brown se reunió ayer con el canciller Meade donde hicieron un énfasis especial en la protección de los niños migrantes no acompañados
–calculados en 60 mil tan sólo en California según el propio gobernador–y tuvo un encuentro con el presidente Peña donde abordaron temas más amplios como los de la energía, el turismo y la coinversión.

El estado de California, la octava economía del planeta por su potencia productora, su capacidad económica y la riqueza humana de su población, debe no poco de ese potencial a la valiosa aportación de 11 millones de residentes de origen mexicano en ese estado. El gobernador Brown señaló la cifra ayer, al reconocer que el estado de la economía californiana estaba más ligado a la situación de bienestar de la población que llega de México y de Centroamérica, que a ningún otro factor. Brown es un político de larga trayectoria en Estados Unidos. Este es su tercer periodo como gobernador de California, mediando 28 años entre los primeros dos y este último. Ha sido alcalde, fiscal de distrito, servidor público en múltiples niveles y departamentos, además de aspirante a la candidatura presidencial demócrata en tres ocasiones. Es hijo de otro gobernador de su estado y conoce como pocos la evolución del problema migratorio.

A diferencia de sus colegas gobernadores fronterizos en suelo americano, Janice Brewer de Arizona, Susana Martínez de Nuevo México y Rick Perry de Texas, es el único que sostiene una política de apertura migratoria. En su discurso figuran términos como integración, tránsito regulado, protección a inmigrantes legales o ilegales, servicios públicos de apoyo a inmigrantes.

Es un faro que alumbra la oscura frontera republicana, dominada por políticos norteamericanos antiinmigrantes. La gobernadora Brewer de Arizona es la inolvidable promotora de la SB1070 en 2011, que llegó infructuosamente hasta la Suprema Corte de Justicia. El gobernador Brown encabezó entonces un documento público suscrito por otros 11 estados de la Unión Americana, que rechazaban y criticaban la iniciativa SB1070. Susana Martínez de Nuevo México, si bien descendiente hispana, la primera mujer de este origen en alcanzar una gubernatura en la historia de Estados Unidos, sostiene una posición de endurecimiento en contra de la inmigración y el cruce fronterizo. Y es bien conocida la postura férrea del gobernador Rick Perry de Texas. Para México Brown representa la visión de un político dialogante y experimentado que puede impulsar la construcción de una reforma migratoria global con el gobierno federal de Estados Unidos. Más allá del asunto migratorio, piense usted que turistas mexicanos dejaron en 2013 unos 2 mil 900 millones de dólares en derrama económica en California. No es inexplicable el interés y el despliegue de reuniones y actividades del gobernador Brown en México, donde además de encuentros con empresarios, miembros del gabinete, de la economía y del turismo, se reunirá incluso con más de un gobernador mexicano.