Opinión

Brooklyn: las mujeres de Nick Hornby

 
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Brooklyn.

Sorprende que un romance como Brooklyn, cuya trama sigue a Eilis (Saoirse Ronan), una chica que debe escoger entre dos pretendientes, provenga de un escritor que alcanzó el éxito desmenuzando al macho contemporáneo. En Fever Pitch, High Fidelity y About a Boy, el británico Nick Hornby expuso toda la gama de complejos, manías y obsesiones masculinas, con toneladas de sorna. Es casi imposible que un hombre de treintaitantos, fanático del futbol, coleccionista compulsivo de juguetes, videojuegos, discos y otros tiliches, no se vea reflejado en los protagonistas de sus libros: ególatras para quienes lo material es un afrodisiaco y la intimidad provoca ronchas.

Por eso puede resultar extraño que Hornby haya incursionado en el cine con tres películas sobre mujeres jóvenes, un poco extraviadas, pero nunca superficiales o infantiles: lo opuesto a los Peter Panes de su literatura. An Education demostró que Hornby podía ponerse en las zapatillas de una chica con la misma facilidad con la que inventó a un niño de 35 años como Rob, el narrador de High Fidelity.

En Wild adaptó la historia de Cheryl Strayed, quien emprendió una larga caminata por la costa del Pacífico después de la muerte de su madre. En Brooklyn, Hornby vuelve a adaptar un libro con un personaje femenino al centro. Una vez más, el resultado convence.

Brooklyn
Año: 2015
Director: John Crowley
País: Estados Unidos
Productores: Finola Dwyer
y Amanda
Duración: 111 mins.
Cines: Cinemex

En 1952, Eilis sale de Irlanda rumbo a Nueva York, en busca de un mejor futuro.

Sin familia ni amigos, pasa las mañanas como vendedora de una tienda departamental y las noches tomando clases de contaduría. En una fiesta conoce a Tony (Emory Cohen), un joven italiano al que solo le falta estar cubierto de Nutella para ser más adorable. Al poco tiempo, Eilis recibe una noticia que la obliga a volver a su pueblo, donde no tardará en entablar una amistad con Jim (el ubicuo Domhnall Gleeson), quien le ofrece una vida muy distinta a la que tendría junto a Tony.

Brooklyn aprovecha este triángulo amoroso para registrar la experiencia del migrante, el vínculo firme con el terruño y el orgullo que provoca echar raíces en tierra ajena. Sutil y perspicaz al principio, y más bien azucarada conforme se acerca el desenlace, la película, dirigida por John Crowley, se beneficia de la formidable actuación de Ronan. De nueva cuenta, Hornby demuestra su capacidad para crear mujeres imperfectas y ambivalentes con enorme empatía, y la joven actriz entrega un papel tan logrado como el de Carey Mulligan en An Education. Ambos son roles inusuales en Hollywood, menos interesados en acentuar la belleza o el carisma de su intérprete que en presentar a una persona llena de dudas y contradicciones (un ser humano, pues). Las dos merecieron su nominación al Óscar.

Al agotarse lo que podía decir sobre él, es natural que Hornby haya guardado al macho en el tintero para dedicarse al sexo opuesto. Sus películas no gozan del humor o la agilidad de sus libros, pero no por eso dejan de ser retratos complejos de gente compleja. En el fondo, tal vez Hornby siempre ha preferido a las mujeres, y es por eso que describió a hombres aniñados y exasperantes con tal precisión.

Lo mueve la compasión hacia ellas, las que nos procuran y toleran aunque adoremos nuestra colección de discos de vinil.

Twitter:@dkrauze156

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