Opinión

Brexit, viene la turbulencia

 
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‘Brexit’: viene la turbulencia.

Al momento de escribir este texto no existe aún un resultado definitivo en el referéndum sobre el Brexit, pero parece haber una inclinación a el triunfo de quienes votaron por salir.

Si ese es el caso, espere un viernes turbulento en los mercados financieros.

Las divisas de países como México se vendrían para abajo, quizá con cotizaciones por arriba de 20 pesos por dólar y quizá desde hoy mismo tengamos anuncios importantes del Banco de México y la Secretaría de Hacienda.

Hay incertidumbre respecto a otras repercusiones, pero sin duda nos enfrentaríamos a problemas económicos muy serios y quizás un nuevo freno a la actividad económica en Europa, con repercusiones en todo el mundo.

En México probablemente sería necesario un aumento inmediato de las tasas de interés, subastas amplias de dólares y probablemente el anuncio de mayores recortes en el gasto público para este año o para 2017.

Todo ello en el ánimo de estabilizar el mercado cambiario y evitar una devaluación desordenada de nuestra moneda.

El gran tema de fondo es: ¿por qué llegamos hasta este punto?, ¿por qué hay grupos tan insatisfechos con los arreglos institucionales que le han dado forma al mundo en este siglo que requieren resolverse en un referéndum como el de ayer?

Más allá del Brexit y sus todavía impredecibles consecuencias, pronto emergerá el riesgo de que Trump llegue a la Casa Blanca.

Y otra vez veremos que los mercados vuelven a tensarse ante la mera posibilidad de que alguien como el magnate neoyorquino se convierta en el hombre más poderoso del mundo.

Lo que hizo posible el Brexit o la candidatura de Trump es la insatisfacción de amplios grupos de la sociedad por los resultados económicos de los últimos años.

Por ejemplo, el PIB per cápita en el Reino Unido creció sólo 0.6 por ciento en los últimos ocho años. Esto significa casi una década de estancamiento.

En el caso de México, el liderazgo que en las intenciones de voto tiene Andrés Manuel López Obrador también deriva de la misma insatisfacción.

La intolerancia respecto a la corrupción que ha emergido en la sociedad mexicana en los últimos meses tiene como un gran telón de fondo esa insatisfacción económica.

Creo que el ánimo social sería diferente en este rubro si la economía estuviera creciendo a tasas de 4.0 o 5.0 por ciento.

Lo malo es que no es así. Apenas ayer conocimos que el IGAE en abril (a cifras desestacionalizadas) creció apenas 0.7 por ciento anual, la cifra más baja desde noviembre de 2013.

No importa que se argumente –a mi parecer correctamente– que se preserva la estabilidad económica del país, el registro es de una gran insatisfacción por los resultados en materia de crecimiento y empleo.

En los próximos dos o tres años en casi todo el mundo, incluido sin duda México, estaremos en la disyuntiva de optar por reacciones emocionales a la insatisfacción o por una respuesta racional que valore las propuestas sobre la base del entorno.

Nosotros tendremos la decisión.

Twitter: @E_Q_

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