Opinión

Brexit, ¿quedarse o irse?

 
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Grecia UE Unión Europea (Bloomberg/Archivo)

Aún no termina de definirse la historia griega sobre su posible salida de la Zona Euro, Grexit, cuando ya se habla de otra potencial, la del Reino Unido, Brexit. En menos de dos meses se hará un referéndum para decidir su permanencia en la Unión Europea (UE). El Financial Times tiene una recopilación de las más de 200 encuestas que se han hecho sobre el tema desde 2010. Es interesante ver las fluctuaciones en el deseo de salir o permanecer en la Zona Euro a lo largo del tiempo. Las últimas muestran una ligera mayoría por la permanencia, aunque el porcentaje de indecisos está alrededor de 10 por ciento.

Los argumentos que motivan el referéndum están relacionados con la pérdida de soberanía nacional que, según los Brexiteers, se ha dado por la pertenencia a la Unión Europea. Reclaman una regulación excesiva y una pérdida de poder de negociación individual, perjudiciales para el Reino Unido.

Han tratado de hacer el argumento económico. El Reino Unido dejaría de aportar 12 mil millones de libras a la Unión Europea, con lo cual podrían disminuir los impuestos o usar esos recursos de acuerdo a sus prioridades. Calculan que el impacto de la salida de la zona de libre comercio sobre la producción sería pequeño y a cambio obtendrían más influencia para poder negociar tratados comerciales de forma individual.

Sostienen que el comercio con Europa se ha estancado, mientras que el de China está creciendo a tasas importantes y en ese sentido, plantean la firma de acuerdos bilaterales con Estados Unidos, China e India. Los Brexiteers sugieren que la libertad que les daría la salida de la Unión Europea llevaría al Reino Unido a una era de prosperidad. La incertidumbre que se ocasionaría sería marginal, en su punto de vista.

Los datos no cuadran con esos argumentos. De entrada, de darse la salida del Reino Unido de la Unión Europea, no se sabe cómo sería la negociación ni los términos de la salida, pero es de esperarse que los demás países miembros no la verían con buenos ojos. La incertidumbre no sería menor. ¿Qué pasaría con los mercados financieros en euros que están basados en Londres? ¿Permanecerían o saldrían de la ciudad? ¿Qué pasará con la inversión extranjera directa que ve al Reino Unido como una puerta de entrada al mercado europeo?

El Reino Unido perdería acceso a un mercado de 500 millones de personas en 28 países. La mitad de sus exportaciones se dirigen a la Zona Euro. Una salida cambiaría esta realidad. Los proponentes del Brexit sugieren tres opciones: 1) Permanecer en la Zona Económica Europea, como Noruega e Islandia, en la que hay movilidad de bienes, capital, servicios y personas, en los términos establecidos; 2) negociar acuerdos comerciales bilaterales; y 3) permanecer en la Organización Mundial de Comercio. La primera opción mantendría los términos comerciales, pero el Reino Unido no tendría ninguna injerencia sobre las decisiones, tendría que aceptar las condiciones, perdiendo la influencia que hoy tiene. Con la segunda, tendría que negociar individualmente con los países con los que le interesara comerciar. Es poco probable que logre mejores acuerdos individualmente que si negociara en conjunto. Pero incluso suponiendo que los lograra, perdería otros mercados a los que hoy tiene acceso.

Cada opción tiene costos. El Tesoro británico ha estimado que éstos van de una disminución del producto de 3.8 en la primera a 7.5 por ciento en la tercera. La pérdida en el ingreso per cápita de la población se estima que fluctuará entre mil 100 y dos mil 100 libras por año. Todas estas pérdidas derivadas de tener acceso a menos bienes y a precios más altos.

Como el argumento económico a favor del Brexit es endeble, ahora la discusión está girando en torno a la migración. Pero ahí también el tema se torna económico. Las empresas enfrentarían un mercado laboral más rígido y habría menos oferta de trabajadores, con impactos negativos especialmente en el sector servicios.

En mayor o menor medida, el mundo está integrado y vivimos los beneficios de esa integración. Sin embargo, hoy vemos intentos por regresar a modelos proteccionistas sustentados en un ideal de bienestar que no se alcanza mediante el cierre de fronteras. El 23 de junio será un día importante no sólo para el Reino Unido, sino para el futuro del libre comercio.

La autora es profesora de Economía en el ITAM e investigadora de la Escuela de Negocios en Harvard.

Twitter: @ValeriaMoy

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