Opinión

Brasil reclama a México por Odebrecht

      
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La visita de trabajo del procurador general de la República, Raúl Cervantes, a Brasil, hace tres semanas, fue todo menos tersa.

El titular de la PGR fue recibido por sus anfitriones con reclamos. México no era visto en Brasil, hasta ese momento de mediados de febrero, como un actor proactivo en la investigación que se lleva a cabo en una docena de naciones por los sobornos repartidos por la constructora brasileña Odebrecht.

Los brasileños dejaron en claro que les gustaría ver una mayor cooperación por parte de las autoridades mexicanas. Los fiscales de Brasil buscan nombres y detalles de las personas que pudieron estar involucradas en los sobornos por 10.5 millones de dólares que funcionarios de Odebrecht reconocen haber entregado para contratos en México.

“Sí, fue una llamada de atención”, dijeron fuentes oficiales consultadas al respecto.

A la luz de esos reclamos, se puede leer de manera distinta el convenio firmado en esa ocasión por México y otras diez naciones –Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú, Portugal, República Dominicana y Venezuela.

México regresó de esa visita con “el compromiso de brindar la más amplia, rápida y eficaz cooperación jurídica internacional en los casos Odebrecht y Lava Jato”, según dice uno de los ocho compromisos de la Declaración de Brasilia sobre la Cooperación Jurídica Internacional Contra la Corrupción, fechada el 16 de febrero. (http://bit.ly/2mtCXAO)

Igualmente, la PGR aceptó participar en “la constitución de equipos conjuntos de investigación, bilaterales o multilaterales, que permitan investigaciones coordinadas sobre los casos Odebrecht y Lava Jato”. Esos equipos conjuntos actuarán “con plena autonomía técnica” y procurarán “comunicaciones e informaciones espontáneas”.

Si bien esa declaración también menciona que habrán de respetarse las limitantes que imponga el debido proceso, y a sabiendas de que hay un secreto sobre el expediente de Odebrecht que vence el 1 de junio de este año, a pesar de lo que firmó ese día la PGR, la discretísima actuación del gobierno mexicano en este caso contrasta, como ya se ha mencionado en este espacio, con el protagonismo que otras autoridades de la región han asumido en el escándalo de Odebrecht.

Porque mientras este domingo el presidente Pedro Pablo Kuczynski insistía, en entrevista con La República, en que Odebrecht se tiene que retirar del Perú, castigando así no sólo los sobornos por 29 millones de dólares que Odebrecht dio a peruanos, sino aplicando una sanción contundente a la empresa brasileña que tiene contratos en esa nación andina por miles de millones de dólares, en México no se habla de nada parecido.

Es más, ni siquiera se han vuelto tema de discusión las razones por las que se da gas a precios preferenciales a la planta Etileno XXI, operada por Braskem, una filial de grupo Odebrecht. El respectivo contrato, firmado en 2009, ha sido reservado por veinte años, y ni el escándalo internacional ha logrado que en México se revisen, de cara a la opinión pública, los negocios que hace esa empresa en nuestro país. Periodistas que han solicitado acceso a ese contrato de Etileno XXI han encontrado una y otra vez la negativa de Pemex. (http://bit.ly/2mtPVi7)

Veremos si en las próximas semanas el procurador Cervantes hace bueno el compromiso firmado en Brasilia, porque de ser el caso tendríamos que ver en qué se traduce el punto siete de esa Declaración, donde se deja en claro que habrá que “insistir en la recuperación de activos y la reparación integral de los daños causados por los ilícitos, incluyendo el pago de multas, según la legislación de cada país”.

Veremos si sirvió la llamada de atención brasileña.

Twitter: @SalCamarena

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