Opinión

Brasil inmerso en la corrupción ¿y México?

 
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Escándalos de corrupción envuelven al ex Presidente de Brasil Luiz Inacio Lula de Silva y a otros altos funcionarios de ese país.

Petróleo Brasileiro SA (Petrobras), la poderosa empresa petrolera brasileña, en el centro del escándalo. Se estima que los recursos desviados de Petrobras ascienden a miles de millones de reales, según investigación iniciada en marzo de 2014 en el Tribunal Federal de Curitiba. Grandes contratistas pagaron sobornos a altos ejecutivos y funcionarios públicos, sobornos que iban del 1 al 5 por ciento del total de los contratos multimillonarios.

¿En qué terminará el escándalo de corrupción? No tardaremos mucho en saberlo.

Por otra parte, según se desprende del boletín del 22 de abril de los corrientes emitido por el Grupo Ikal, “La Cámara de Diputados de Brasil votó por el impeachment de la presidenta Dilma Rousseff. El Sí al impeachment recogió 367 votos en la Cámara, 25 más de los 342 que representan los dos tercios necesarios para aprobar la moción de destitución. El No obtuvo 137. Hubo 7 abstenciones y 2 diputados ausentes… La oposición acusa a Rousseff de "crimen de responsabilidad" por haber maquillado las cuentas públicas durante 2014, año de su reelección”.

La presidenta actual de este país hermano y un ex presidente, en el banquillo de los acusados.

¿A qué viene todo esto?

A comparar lo que sucede en este país con lo que sucede en nuestro querido México, en donde, al igual que en Brasil, estamos inmersos en una gigantesca corrupción. Pero para nuestra desgracia, en nuestro caso opera una lamentable impunidad que hace que muy sonados casos de aparente corrupción no tengan consecuencia alguna.

Efectivamente, México ocupa el segundo lugar de 59 entre los países más impunes, sólo detrás de Filipinas, según el Índice Global de Impunidad elaborado por la Universidad de las Américas de Puebla y el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla.

Y la impunidad es la causa principal de la corrupción y la corrupción es un cáncer que invade todo nuestro tejido social causando enormes daños no sólo en materia económica, sino en todo el tejido social.

Pero es interesante, muy interesante, observar lo que está pasando en México en este momento. La sociedad civil, incluido el empresariado mexicano, ha mostrado y hecho público su hartazgo de la corrupción, y actuado en consecuencia.

La llamada ley 3 de 3, orientada a atacar la corrupción en el sector público, se presenta al Congreso como una iniciativa ciudadana soportada por más de 600,000 firmas, cantidad muy superior a la exigida por la ley, y se exige al Congreso que lo apruebe antes de que termine el actual período de sesiones, o sea, antes del 30 de abril. Que no se meta a la congeladora, como acostumbran nuestros legisladores, para que pase al rincón del olvido.

Por su parte, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) se reúne con los líderes del Senado (PRI, PAN y PRD) el pasado miércoles, para poner de manifiesto su preocupación por los estragos que está causando la corrupción, alimentada por la impunidad, y exigir a los señores senadores que aprueben las leyes relacionadas con este tema antes de que termine el actual período de sesiones y las turnen oportunamente a la Cámara de Diputados. Esta reunión en la que estuvo presente el que esto escribe, se desarrolló en un ambiente de plena cordialidad en donde se recibió con beneplácito la posición de la Coparmex.

¿Promesas huecas de los señores senadores o compromiso cierto con la posición del sector empresarial y de la sociedad? Sospecho que las palabras de los senadores se las llevará el viento. Pero tengo la esperanza de estar equivocado. Pronto, muy pronto, conoceremos la realidad.

El tema da para mucho y ofrezco tratarlo en otra de mis próximas colaboraciones, pero lo cierto es que, como algunos han dicho, la política es demasiado importante para dejarla sólo en manos de los políticos.

La suerte está echada, pero lo que a mí en lo particular más me entusiasma es el papel que está tomando la sociedad, incluyendo en ésta al sector empresarial, al pasar de la crítica a la propuesta y de la propuesta a la exigencia.

¡Bravo!, tardamos tiempo en hacerlo, pero ahora ya nadie podrá contener a una sociedad que entra en movimiento. Este es el inicio, apenas de una larga, muy larga, carrera. Pero el primer paso ya se ha dado.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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