Opinión

Borges en su tumba

 
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Jorge Luis Borges sentía una profunda admiración por la literatura mexicana. (Archivo)

Gil tiene una mesa de novedades, en ella deposita los libros que le envían a granel las editoriales, mju: que el cambio climático en Monte Bello, o como se llame, libro; que unos talleres preciosos de hilado en Oaxaca, libro. En fon. A esa mesa llegó un volumen: Legado de Borges, publicado por el Colegio de México y coordinado por Rafael Olea Franco. En el altar de Borges, Gilga es capaz de cometer cualquier acto de fe, nunca sobra un volumen crítico de la obra de Borges. Bien, pensó Gamés, este ensayo será muy importante para penetrar (no empiecen) en la obra única.

Y Gamés hojeó y ojeó, de arriba abajo, de izquierda a derecha y encontró esto: “Sin superposición y transparencia: la frase larga de ‘El Aleph’”. Rayos, meditó Gil, huele a gas, y de ser así todos volaremos en pedazos. Gilga ha sentido el voluptuoso mar de la academia. La frase larga en Borges, ¡canastos! La academia es lo más bello del mundo si uno está dormido. La frase larga en una obra breve, genial. Gilga caminó sobre la duela de cedro blanco y meditó: ¿qué pex?

Gil prejuzga, y lo saben los lectores; Gil es un malagra (mal agradecido), y lo saben los investigadores. Ingrato como es, Gilga dio unos cuantos pasos dentro de un ensayo: El otro Borges, ‘la muerte de la novela’ y ‘El Aleph’”. Como dicen los jóvenes: ashh. Oigan esto: “La crítica borgesiana de la intrascendencia vanguardista es particularmente severa en lo referente a la novela”. Aquí, Gamés tuvo una iluminación: ¿necesitamos los cubículos de investigación para abrir las puertas, los portones, de unas grandes obras literarias? No. ¿Se necesitan esas obras para que un grupo de críticos gane dinero y mantenga a sus muy honorables familias? Sí. Menudo problema. Sobre todo si se paga con dineros de la vida pública.

Gabinetes
Los críticos que se han dado cita en este libro pertenecen a las más selectas universidades de México y Estados Unidos. Bien, no hay en eso un problema serio, a excepción de que el ensayo se llame así: “La expulsión del paraíso: la ausencia de bibliotecas en el informe de Brodie”. Caracho, la ausencia de bibliotecas en ese relato de Borges, ¿es importante? Seguramente sí pues alguien llamado Arturo Echevarría de la Universidad de Puerto Rico ha escrito sobre el asunto. Momento, que nadie se mueva, una pregunta se impone mecánicamente (gran adverbio borgiano): el Colegio de México, una institución que Gil pondera de día y de noche, ¿debe publicar todos estos ensayos noctámbulos?

Gilga no quiere ponerse pesado, pero caracho, oigan esto: “‘La noche de los dones’ o sobre una teoría narrativa del proceso gnoseológico”. Dios de bondad, farfullo Gamés, ¿en dónde han aprendido estos investigadores sus conocimientos? Y qué opinan del título de este ensayo: “Jorge Luis Borges y el Islam”. ¡Madre de Dios! El autor de la Universidad de Puerto Rico, Luce López Baralt, afirma que en su ensayo sobre las Mil y una noches, Borges pondera sobre el significado de Oriente. En el amplísimo estudio se oyó un lamento: ¡ay, mis hijoos!

Caracho
Nada es imposible, nada es para siempre. En el libro Legado de Borges, coordinado por Rafael Olea Franco y publicado por el Colegio de México, hay un ensayo, qué dice Gil un ensayo, un cañón, qué dice Gil un cañón, un abismo titulado así: “Borges no puede imaginar en castellano: polémicas y recepciones desconocidas de los años hitlerianos”. La autora es Edna Aizenberg de la Marymont Manhattan College. Ya en serio: ¿vamos a publicar cualquier cosa que sea un desvarío académico, una locura, una barbaridad? De ser así, Gilga se pone de pie y enfatiza: no manchen su alma, amigos del Colegio de México, gastan su dinero en locuras infaustas. ¿Les gusta?, ¿les sobra la lana?, ¿son ciegos?, ¿leen?

Sí, como todos los viernes, Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras los meseros acercan las charolas que soportan el Glenfiddich 15, Gamés pondrá a circular la máxima de C. S. Lewis por el mantel tan blanco: “Cualquier necio puede escribir en lenguaje erudito. La verdadera prueba es el lenguaje corriente”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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