Opinión

Bill se arriesgó, Hillary probablemente no

 
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Bill Clinton

Esta semana el presidente Enrique Peña Nieto durante el Foro “Impulsando a México” organizado por Interacciones y El Financiero Bloomberg, comentó que si pudiera regresar el tiempo volvería a invitar al candidato republicano Donald Trump, pero con un encuentro diferente. “Creo que la forma de hacerlo y como fue instrumentado hubiera sido distinto a la manera de cómo lo hice y asumo la responsabilidad de esa forma”.

Lo importante de este comentario nos lleva a especular ¿cuánto capital político estará dispuesta a arriesgar la nueva mandataria estadounidense por México? En su momento, hace más de 20 años, el otro Clinton –el entonces presidente Bill Clinton– asumió un gran riesgo político en 1994 por México, al encontrar un mecanismo de hacerle llegar un paquete de 20 mil millones de dólares para detener la peligrosa caída de reserva en México. En sus memorias My Life publicadas en 2004, Bill Clinton subraya como el apoyo a México podría haberle costado la reelección. Narra como “el 30 de enero (1995), las reservas de México habían perdido 2 mil millones y el valor del peso había caído otro 10 por ciento durante ese día. Esa noche, (Bob) Rubin y (Larry) Summers fueron a la Casa Blanca para ver a Leon Panetta y Sandy Berger, quienes manejaban el problema para el Consejo de Seguridad Nacional. En términos crudos, Rubin les dijo: ‘México tiene cerca de 48 horas de vida’”.

Después narra Bill Clinton cómo no recibiría el apoyo legislativo para aprobar un paquete de emergencia para México y que tendrían que buscar otra forma de apoyar al país. “Rubin y Summers replantearon brevemente las consecuencias de una crisis en México y después dijo que ‘solamente’ se necesitaban 20 mil millones de dólares en garantías a préstamo, no 25 mil millones, porque el director del Fondo Monetario Internacional en ese entonces, Michel Camdessus, puso casi 18 mil millones en ayuda que el FMI extendería a condición de que Estados Unidos actuara; combinado con contribuciones más pequeñas de otros países y el Banco Mundial, que situaban al paquete total de ayuda apenas bajo los 40 mil millones de dólares”.

Pero los asesores de Bill Clinton dijeron que las encuestas señalaban que habría un costo político de apoyar a México, ya que los estadounidenses se oponían a ayudar a México en 79 por ciento contra el 18 por ciento a favor. En su libro Bill Clinton no sólo señalaba que confiaba en el presidente Ernesto Zedillo, pero él se preguntaba: ¿Por qué no hiciste algo (Bill)? ¿Qué les voy a decir? ¿Qué había una encuesta que decía que el 80 por ciento de los americanos estaba en contra? Esto es algo que tenemos que hacer”. Como sabemos, el presidente Zedillo pagó anticipadamente el préstamo y el presidente Clinton fue reelecto.

Confianza y credibilidad fue la clave.

Hace un año y medio, en este espacio, después de la reunión entre los presidentes Enrique Peña Nieto y Barack Obama, señalaba “cómo la realidad por fin alcanzó a los políticos, diplomáticos mexicanos y estadounidenses”. El esconder las verdaderas preocupaciones sobre la agenda bilateral detrás de una cortina de humo con discusiones sobre intercambios de estudiantes y programas culturales, le quitaría credibilidad a las discusiones diplomáticas entre ambos países. De hecho, tal vez el éxito del discurso de odio sobre México de Donald Trump tiene que ver, en parte, con lo que se percibe como la falta de discusión pública y directa sobre los verdaderos temas que afectan a Estados Unidos. Y, como lo hemos comentado también en este espacio, más allá de quién sea el siguiente presidente de Estados Unidos (esperemos que las encuestas no se equivoquen), seguramente la relación bilateral será mucho más pragmática y pública sobre los grandes temas: migración mexicana, corrupción, protección de la relación comercial, tráfico de migrantes –especialmente migración centroamericana y haitiana, posible uso de México como un trampolín para terroristas, el tráfico ilegal de armas de fuego y claro el tráfico de drogas, violación de derechos humanos, ciberamenazas, amenazas sanitarias (pandemia) y la violencia de organizaciones criminales– especialmente en la frontera. Y claro, no podía faltar la heroína que se trafica de Guerrero a las grandes urbes en Estados Unidos –este también ha sido uno de los temas de campaña del candidato Trump.

Ante la realidad de la relación bilateral y la molestia que podría haber por parte del equipo de Hillary Clinton, estaría ella dispuesta a correr algún riesgo político para apoyar al presidente Enrique Peña Nieto en caso de una emergencia real o política. Se necesita confianza y credibilidad.

Twitter:@Amsalazar

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