Opinión

Bienvenido el debate sobre qué se necesita
para crecer

México tiene una economía que está entre las más grandes del mundo, pues en términos de valor es la decimocuarta a nivel global, según datos a 2013 del Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, para ingresar al top ten y superar a otros países emergentes, e incluso algunos desarrollados, tendrá que pasar casi una década y media.

La economía mexicana ocupará el noveno lugar del mundo en 2028, de acuerdo con un estudio reciente del inglés Centre for Economics and Business Research.

En cuanto al comercio exterior de mercancías, éste ya supera 760 mil millones de dólares anuales, gracias a nuestros fuertes nexos comerciales con Estados Unidos.

Eso es lo que ha hecho a México estar prácticamente sujeto a los vaivenes económicos de su principal socio comercial, que por si fuera poco es la economía número uno del mundo.

Ante la falta de una fuente interna de crecimiento importante, el rendimiento económico del país en lo que va del milenio ha sido desalentador.

En los últimos 14 años México tuvo un crecimiento lento, de sólo 2.3 por ciento anual en promedio, por debajo del potencial de 3.5 por ciento y, más aún, del “ideal” de 5.0 por ciento. Si bien el bajo crecimiento es resultado del estancamiento de la productividad, se refleja en la pérdida de competitividad de la economía mexicana.

El crecimiento es claramente insuficiente para crear empleos de mejor calidad y combatir la pobreza de manera acelerada y sostenida.
Por eso, no hay motivos para congratularse del crecimiento económico que tendrá el país en este año, de 2.7 por ciento, según la estimación de la Secretaría de Hacienda.

Además, el pronóstico recientemente revisado a la baja está sujeto a varios riesgos importantes. El primero es que la recuperación económica de Estados Unidos no sea lo suficientemente vigorosa.

Otro es que los consumidores mexicanos se mantengan pesimistas y no estén dispuestos a gastar. Uno más es el retraso del Congreso para aprobar las leyes secundarias de las reformas estructurales, lo que impediría una instrumentación adecuada de las mismas, que de suyo no son una receta mágica.

Y, finalmente, la fuerte presencia del sector informal en la economía, así como el aumento de la inseguridad pública en el país. Si no crecemos lo suficiente, la pregunta obligada es qué hacer para crecer.

De ahí que es oportuno debatir –como lo propuso EL FINANCIERO en esta semana– qué políticas públicas o medidas se necesitan para crecer de manera elevada y sostenida.

Desde principios de la década pasada ha sido la preocupación compartida de decenas de economistas y expertos de diversas corrientes de pensamiento.

Una reflexión central es que el crecimiento acelerado es condición sine qua non para el bienestar social.

Ante la falta de crecimiento, debe haber propuestas de solución a partir del debate sobre qué hacer para crecer.

Las propuestas deben transformarse en las políticas públicas que México requiere para crecer acelerada y sostenidamente.

Twitter: @VictorPiz
vpiz@elfinanciero.com.mx