Opinión

Besar el anillo, presidente Peña

 
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Donald Trump es muchas cosas aparte de xenófobo, sexista, mitómano y tramposo hombre de negocios. Es un narcisista feroz, ahora encumbrado a la máxima posición política del planeta. Para lidiar con esa personalidad, la estrategia de sus pares (y hasta superiores) empresariales ya se conoce públicamente en una frase: “besar el anillo”.

Esto es, rendir pleitesía al nuevo monarca. Bien vale la pena la genuflexión, pues generalmente el resultado es un claro ablandamiento por parte del hoy presidente electo.

Hace pocos días fue la táctica seguida por un hombre mucho más rico que Trump: Carlos Slim. Si algo mostró el hombre más acaudalado de México fue inteligencia: una llamada y solicitud para reunirse (o al menos eso dijo Trump en su famosa cuenta de Twitter). Y, como corresponde, Slim hizo el viaje para ver a Trump en su residencia de Florida. ¿Algo adicional que haya dicho Trump, aparte de presumir quién llamó a quién? Dos cosas, denominar a Slim “the great businessman from Mexico” y finalizar con un “HE IS A GREAT GUY!” (mayúsculas en el original).

Es indudable que esa visita representó un avance para la futura relación bilateral, considerando que Trump mostró, en abundancia, un odio dual: hacia México y hacia los mexicanos (lo que no hizo con ningún otro país). Sin duda Slim trabajó en esa cena a favor del país. No sólo por patriota, sino porque sus intereses y los de la economía nacional están alineados.

Es hora que el presidente Peña Nieto haga lo propio. Sin mensajeros o intermediarios de alto nivel, debe buscar “besar el anillo”. Nada indica que será fácil lograrlo. Igual tendrá que hacer antesala, tanto en el teléfono como en Florida o Nueva York. Si tiene orgullo (y sería lógico), debe hacerlo de lado, como Slim y tantos otros. En su momento, Peña justificó la desastrosa invitación a Trump por un afán de servir a México.

Ahora el imperativo es el mismo. De hecho urge, pues falta menos de un mes para el inicio de la administración trumpista.

Porque Trump sigue hablando del muro, también porque ha perfilado a un equipo económico claramente proteccionista y antimigrante. Sí, el déficit comercial más elevado de Estados Unidos es con China, que es casi seis veces el desbalance con México. Pero México, y los mexicanos, fueron el blanco preferido de su exitosa campaña. No es suficiente (aunque sí esencial) que otros empresarios estadounidenses traten de explicar la integración industrial de América del Norte.

Es fundamental, pero ya, que se retomen los contactos políticos al más alto nivel.

No deja de ser paradójico, pero hoy el presidente de México enfrenta una dura prueba en ese papel que solicitó al electorado y obtuvo en las urnas. En política, decía Adolfo Ruiz Cortines, hay que aprender a tragar sapos. El sabio político veracruzano hablaba de política nacional. Hoy la dimensión es global, y se llama “besar el anillo” de Donald Trump, (futuro) presidente de Estados Unidos.

Twitter: @econokafka

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