Opinión

Beltrones

  
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Manlio Fabio Beltrones

Manlio Fabio Beltrones ha sido el político más importante de México en lo que va del siglo. Nunca más que el presidente de la República en turno, pero su posición durante dos sexenios y medio ha sido determinante. Líder de la CNOP y diputado durante el sexenio de Vicente Fox. Líder de los senadores del PRI cuando gobernaba Felipe Calderón. Líder de los diputados del PRI en la primera mitad de este sexenio y presidente de su partido durante el último año.

En el sexenio de Fox, cuando el PRI no entendía que había perdido, Beltrones iba un paso adelante, de forma que no participó en la disputa entre Beatriz Paredes y Roberto Madrazo por el control del partido, ni después entre éste, ya lanzado a la candidatura presidencial, y la maestra Elba Esther Gordillo, quien fue su enemiga permanente. Después de la tragedia que significó la elección de 2006 para el PRI, fueron Manlio Fabio, desde el Congreso, y Peña Nieto, desde la gubernatura del Estado de México, quienes revivieron a su institución, al grado de colocarse en posibilidad de ganar la presidencia en 2012. Aunque Beltrones pensaba competir, se retiró al no contar con suficiente apoyo, antes de causar cualquier daño a la candidatura, que finalmente fue exitosa, de Peña Nieto.

En el sexenio de Calderón, Beltrones tuvo un comportamiento institucional que no debe menospreciarse, especialmente frente al PRD, rehén del golpista, que incluso intentó impedir la toma de posesión el 1 de diciembre de 2006. Aprovechó su posición para mover las reformas que intentó Calderón en beneficio de su partido, frente a la ausencia del PRD en cualquier negociación.

En este sexenio, fue pieza relevante en el procesamiento de las reformas. Valga una nota anecdótica: Desde 1997 la Cámara de Diputados fue el lugar del conflicto político en México, donde se interrumpían sesiones, se tomaba el recinto, e incluso se asaltaba el edificio a caballo. Pero durante el tiempo en que Beltrones controló el PRI (y la Cámara), no hubo discusión alguna. Usted lo debe haber notado. Desde 2012, la discusión política ocurre en Senadores.

Con esa trayectoria, y con los resultados de la elección de 2015, era de esperarse que tuviese buenos resultados el 5 de junio. No fue así. Las elecciones locales, ya lo hemos dicho, tienen una dinámica diferente, y la revuelta contra los gobernadores inútiles o abusivos fue mucho mayor de lo que esperaba casi cualquiera. En lugar de ganar nueve gubernaturas, como había prometido, ganó sólo cinco. Tal vez nadie podía ganar con esos gobernadores, tal vez los juegos palaciegos sobrepasaron lo razonable, pero el resultado ahí está: por primera vez el PRI gobierna menos de la mitad de los mexicanos. Beltrones asume su parte, y se va.

La derrota del 5 de junio realmente complicó al PRI y a Peña Nieto. Antes de ese día, uno podía esperar que el PRI ganase 2018 casi con cualquier candidato. Después de la elección pasada, se ve complicado un triunfo del PRI, y parece sólo posible con un muy buen candidato, que no tienen en este momento. Mientras que abrir la sucesión después de la elección de 2015 fue una buena decisión de Peña, ahora hay que apostarle a un par de candidatos, y hacerlos capaces de competir. No sé si el proceso incluía la salida de Beltrones, o si éste prefirió decidir por cuenta propia, complicando aún más el escenario para Peña Nieto.

Sabremos más en unos meses, pero por el momento es importante notar que el PRI está en un bache considerable, y ahora pierde a su político más avezado. Cada día es más interesante.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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