Opinión

BCS, ¿y si de verdad moviéramos a México?

“Todos los hoteles vacíos”. Ese es el balance del Informe Intersecretarial Caso Odile, elaborado por la Secretaría de Gobernación y enviado a cuentas de correo electrónico a las 11:34 pm del sábado 20 de septiembre. Lo noticia es terrible para Baja California Sur y para México, porque la situación permanecerá así durante semanas. Ante tal desafío, ni la solidaridad ciudadana ni la movilización gubernamental serán suficientes.

El azar quiso que el gobierno de Enrique Peña Nieto fuera probado justo un año después en materia de desastres. Ha habido avances con respecto a septiembre de 2013: hubo alertas de todo tipo, por todos los medios y de manera permanente. Pero en otras áreas hay deficiencias. “Se reacciona ante las consecuencias, la evidente falta de preparación/coordinación y el pobre ejercicio de previsión. Hoy algo falló”, publicó el viernes Ana Lucía Hill, experta en el tema, aquí sus cuestionamientos http://www.notison.com/index.php/proteccion-civil/item/69-yo-soy-proteccion-civil.

Sin embargo, lo peor del golpe está por venir. “Las principales cadenas hoteleras anunciaron que, debido a los daños, cerrarán por lo menos dos meses, lo que podría significar una caída de al menos 50 por ciento de la oferta hotelera”, publicó el sábado Reforma. Estamos hablando, como recuerda ese diario, del tercer mejor destino turístico nacional, sólo después de la Riviera Maya y el Distrito Federal, y sitio favorito de un millón 76 mil visitantes extranjeros en 2013 (cifra que no lograron juntos Acapulco, Mazatlán, Ixtapa y Vallarta).

No se puede dejar solo al gobierno federal ante este reto. Menos aún luego de lo publicado, entre otros, por Animal político sobre la chafa respuesta gubernamental a los damnificados indígenas de la sierra guerrerense tras el paso de Manuel e Ingrid. Revuelve el estómago la indolencia de autoridades federales y estatales que se atreven a construir casas sin cimientos ni materiales adecuados en plena montaña. El reportaje de Paris Martínez
(http://www.animalpolitico.com/2014/09/sedesol-se-compromete-arreglar-las-unidades-basicas-de-vivienda-que-dio-indigenas-afectados-por-lluvias-en-2013/) constituirá una prueba de la negligencia de Sedesol, Sedatu y de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas cuando esas casuchas terminen por hundirse, cosa que ocurrirá en pocos meses. Sobra decir que tan enclenques construcciones no resistirán ninguna tormenta como las del año pasado.
Ante tal panorama toca proponer que al menos se intente mucho más que reconstruir Los Cabos. Sí, no sólo se debe reponer lo que el viento se llevó en hoteles y en fraccionamientos cabeños.

Los Cabos podría servir para mover a México. ¿Qué pueden hacer los hoteleros de otras partes del país para que México no pierda a los turistas que iban a visitar Los Cabos, y para que esos recursos se recuperen para apoyar a Los Cabos?

Los Cabos es destino favorito no sólo de extranjeros, lo es de extranjeros famosos. ¿Qué le proponemos a EPN para convocar a un programa específico de reconstrucción mediante una campaña internacional a favor de ese destino?

Qué podemos hacer para que sí, se reinstale la capacidad hotelera, pero que igualmente, cuarto por cuarto, se reconstruyan también las barriadas pobres. Para que esta desgracia sirva de modelo ejemplar de planeación urbana e integración social.

No nos distraigamos en la rapiña, que es consecuencia tanto de mala previsión ante la tormenta como de condiciones sociales preexistentes.

Que el robo de unas pantallas de plasma no nos confunda. Que no se nos olvide que, otra coincidencia del calendario, la mejor lección del terremoto del 85 es que al gobierno hay que obligarlo a repensar soluciones donde los ciudadanos son mucho más que beneficiarios, son protagonistas de las decisiones.

México podría moverse a favor de BCS, donde la reconstrucción no basta.

Twitter: @SalCamarena