Opinión

Banxico enmienda
la plana

En su anuncio de política monetaria, el viernes pasado la Junta de Gobierno del Banco de México decidió reducir 50 puntos base la denominada tasa de interés interbancaria a un día, para ubicarla en 3.0 por ciento; con ello, en la subasta de esta semana las tasas de Cetes registraron una disminución promedio de 0.4 por ciento (la de 28 días se situó en 2.92 por ciento). El comunicado de Banxico fue inusitado y hasta sorpresivo en varios sentidos.

Además de reconocer que el dinamismo de la economía mundial fue lento en los primeros meses del año y que la inflación en México está bajo control y sin presiones al alza, aspectos que son básicos en los análisis que realiza esa institución para definir la política monetaria, da un peso elevado y sin precedente al escaso crecimiento de la economía mexicana para justificar esa decisión a pesar de que, a diferencia de otros bancos centrales, el crecimiento económico no es parte de su mandato.

En ese sentido, Banxico plantea su preocupación por el débil desempeño de los componentes del gasto interno, como el consumo y la inversión privada –todos los indicadores dados a conocer los últimos días lo confirman: la formación bruta de capital, el IGAE, las ventas de tiendas departamentales y autoservicios y la producción industrial– lo que “…hace pensar que para 2014 el crecimiento económico será menor al esperado hace apenas un par de semanas.” Ello parece referirse a sus propias estimaciones, que ubicaban al incremento del PIB para 2014 entre 2.3 y 3.3 por ciento (promedio de 2.8 por ciento), y a la de la SHCP que revisó su proyección a 2.7 por ciento. Otros analistas como GEA pronosticaron esa tasa de crecimiento desde diciembre de 2013.

Esa perspectiva del Banco Central soslaya, y con toda razón, las seis medidas de corto plazo que anunció el Ejecutivo para aumentar la productividad y el crecimiento hace unos días, las cuales serán de dudosa efectividad y, en buena medida, más de lo mismo: relajar las restricciones al uso de dólares en efectivo (250 dólares) en la frontera beneficiaría a un segmento muy pequeño de la población y sólo a un sector específico (comercio al menudeo); el impulso a las exportaciones requiere mucho más que establecer una ventanilla única; destinar 3 mil 300 millones de pesos adicionales a garantías para financiamiento a Mipymes, además de que se intentó en 2013 (recuérdese el anuncio de los créditos por 1.8 billones de pesos de la banca de desarrollo), resultará infructuoso si no hay demanda e inversión; “modernizar”, cualquier cosa que ello signifique, las reglas de operación de los programas sociales no impactaría de corto plazo en el crecimiento ni necesariamente agilizará su ejecución, en la medida que cada cambio de reglas dificulta su entendimiento para los beneficiarios; reducir los tiempos entre los que se adjudica una obra de infraestructura y se inicia la construcción, aunque es deseable, requerirá disminuir la complejidad en las negociaciones de los contratos y, sobre todo, modificar radicalmente los mecanismos de fiscalización y control; y, por último, aumentar el contenido nacional en el sector energético en el mejor de los casos tendrá efectos a largo plazo, ya que depende de la capacidad productiva de la industria nacional.

En cuanto a la efectividad de la reducción de las tasas de interés, además de que impactará en el ahorro al ubicar las tasas reales pasivas en el terreno negativo, también será limitada. En un contexto en el que la demanda de bienes y servicios (consumo) no crece y la inversión privada se contrae, los incentivos para contratar financiamientos por parte de empresas y familias previsiblemente estarán acotados, aún suponiendo que disminuyeran las tasas activas para los créditos, lo que llevará tiempo y estará determinado por las perspectivas de las instituciones financieras.

Así, aunque la política monetaria busca “enmendarle la plana” a la política fiscal, en particular a la tributaria, en materia de crecimiento económico y de que se anticipa un mejor desempeño en los próximos trimestres, 2014 será un año plano.

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