Opinión

Banxico, apuntalando tipo de cambio y anclando expectativas

 
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Economía

El Banco de México —así como una plétora de bancos centrales, incluyendo al Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed)—, llevarán a cabo su última reunión de política monetaria del año en esta semana. Como escribí la semana pasada en este mismo espacio, considero que, en estricto sentido, no hace falta que la Junta de Gobierno aumente la tasa de referencia ('Banxico, habemus dominus', 5 de diciembre).

Aunque con un grado bajo de convicción, hasta hace pocos días todavía pronosticaba que Banxico dejaría la tasa de referencia sin cambio en 7.00 por ciento. Hoy considero que la Junta de Gobierno de nuestro Instituto Central elevará la tasa de referencia en 25 puntos base (0.25 puntos porcentuales) este jueves.

En mi opinión, no hace falta que Banxico aumente la tasa de referencia por cuatro factores: (1) El fuerte incremento de la inflación este año se explica principalmente por factores de oferta (que normalmente no tiene que atajar un Banco Central). Casi dos tercios del aumento de este año en la inflación se deben a la liberalización de los precios de la gasolina y el gas LP, así como a un ciclo agrícola adverso. El resto refleja los efectos rezagados de la depreciación significativa del peso con respecto al dólar estadounidense desde el año 2014, que parece haber decidido mostrar 'su fea cara' recientemente; (2) no se han contaminado las expectativas de inflación para 2018, que han permanecido alrededor de 4.00 por ciento, a pesar de la elevación significativa de la inflación observada en este año; (3) Banxico ya ha elevado su tasa de referencia en 400 puntos base (de 3.00 a 7.00 por ciento en los últimos 24 meses), que podría ser más que suficiente para atajar cualquier 'efecto de segundo orden' (o contaminación a precios no relacionados con el choque de oferta); y (4) los datos económicos más recientes han mostrado signos de desaceleración. Si bien se puede pensar que observaron efectos ocasionados por los fuertes y desafortunados sismos de septiembre, el menor dinamismo mostrado en cifras más recientes de consumo privado, como las de El Buen Fin, podrían respaldar razones subyacentes más estructurales sobre la desaceleración de la actividad económica.

No obstante lo anterior, el viernes pasado el Inegi publicó la inflación para noviembre y aunque el dato observado se ubicó sólo ligeramente por encima de la mediana de los pronósticos de los analistas, ocurrieron dos cosas: (1) Esta fue la ocasión número 17 en los últimos 22 reportes de precios al consumidor que la inflación se ubicó por arriba de la expectativa; y (2) la inflación anual se volvió a encontrar muy cercana al máximo de este año. En la segunda quincena de noviembre la inflación se ubicó en 6.67 por ciento, marginalmente por debajo de la inflación de la segunda quincena de agosto en 6.74 por ciento, que por cierto fue el nivel más alto en más de dieciséis años (desde mayo de 2001).

Si agregamos a este factor que el peso mexicano se ha estado depreciando frente al dólar de Estados Unidos en las últimas semanas y más importante aún, los comentarios que ha llevado a cabo el flamante gobernador de Banxico, Alejandro Díaz de León, con un tono hawkish (palabra en inglés que significa halcón y que significa que se encuentra más preocupado por el combate a la inflación, que por una desaceleración económica), en una reunión en la que sería la primera vez que Banxico no 'acompaña' a la Fed en aumentar la tasa de interés desde que inició el ciclo de alza de tasas en diciembre de 2015, creo que va a ser muy difícil que realmente Banxico deje la tasa sin cambio este jueves. Por ello, reitero que ahora considero que la Junta de Gobierno decidirá aumentar la tasa de referencia en 25 puntos base esta semana, elevándola a 7.25 por ciento.

Reconozco que esta alza ayudará a apuntalar el tipo de cambio en un ambiente de alta incertidumbre como en el que estamos y que sin duda continuará durante 2018 y ayudará a anclar todavía más las expectativas de inflación para el año que viene. Hacia delante, considero que Banxico dejará la tasa de referencia sin cambios por un tiempo y que en la segunda mitad del próximo año podría abrirse espacio —sobre todo en términos de inflación— para poder bajar la tasa de referencia. En este contexto, considero que la dinámica que observe el tipo de cambio será de vital importancia para que se materialice el espacio para reducir la tasa de referencia.

FE DE ERRATAS
La semana pasada titulé la columna 'Banxico, habemus dominus' para referirme a que 'ya teníamos gobernador' del Banco de México, utilizando esta frase en latín, para enfatizar en que el nombramiento ya era muy esperado, sobre todo por los participantes de los mercados. En este sentido, aprecio el comentario de un economista a quien le tengo mucho aprecio y admiración, mi querido amigo el Dr. Manuel Sánchez González, quien tuvo a bien hacerme la observación de que debería de ser habemus dominum y no habemos dominus, debido a la forma en que se 'declinan' los términos en latín (i.e 'acusativo' en lugar de 'nominativo'). Si bien sabía que en el caso del anuncio de designación del Papa de la Iglesia católica se dice habemus Papam, queda claro que no soy experto en latín y no me imaginé que también se aplicara para dominus. Muchas gracias Manuel.

* El autor es director general adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte y presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

* Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, ni del IMEF, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

Twitter y Facebook: @G_Casillas

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