Opinión

Banxico, alza de tasas
en el horizonte

Llevamos poco más de cinco años con tasas de interés históricamente bajas a nivel global. Los bancos centrales de países desarrollados se volcaron a flexibilizar sus políticas monetarias poco después de la crisis económico-financiera global de 2008-2009 y las han mantenido así hasta el momento.

Este ambiente de lasitud monetaria global, entre otros factores, ha permitido al Banco de México fijar una tasa de fondeo de 3.0 por ciento (el nivel más bajo de la historia de nuestro país). No obstante, es muy probable que esta “era de tasas bajas” termine pronto en el mundo desarrollado, así como en México. De hecho, como he comentado con anterioridad, pronostico que la Junta de Gobierno del Banco de México decidirá aumentar la tasa de referencia en julio de este año. ¿Por qué? Por una razón principal: se avecina un aumento de tasas de interés en Estados Unidos (EU). De aquí emerge una pregunta adicional: ¿un aumento de tasas en EU es suficiente para detonar un incremento de las mismas en México, a pesar de que en nuestro país la actividad económica no ha sido muy dinámica y de que la inflación podría llegar a 3.0 por ciento este año? Mi respuesta es sí, y voy a dividirla en tres: (1) actividad económica; (2) inflación; y la más importante (3) diferencial de tasas de interés entre México y EU.

(1) Actividad económica. La economía mexicana ha estado creciendo por debajo de su potencial por muchos años, por diversos factores. Sin embargo, el lento crecimiento se ha acentuado en los últimos dos años, dejando un mayor espacio entre el PIB potencial y el observado. A este “espacio” entre PIB observado y PIB potencial se le conoce como “brecha de producto”. Este año es muy probable, al menos en mi opinión, que la economía mexicana crezca a una tasa de alrededor de 4.0 por ciento, lo que disminuiría la brecha de producto. Esta situación, de materializarse, debe de poner a todo Banco Central responsable muy atento, porque hacia delante podrían generarse presiones inflacionarias del lado de la demanda.

(2) Inflación. Considero que existe una muy alta probabilidad de que este año la inflación alcance el objetivo del Banco de México de 3.0 por ciento, debido a tres factores: (a) la nueva dinámica de los precios de la gasolina, en donde este año se incrementaron 1.9 por ciento, mientras que en 2014 el incremento en la mayor parte del país fue de cerca de 10 por ciento, lo que restará alrededor de 50 puntos base (0.50 por ciento) a la inflación de este año; (b) la eliminación de los cargos de larga distancia nacional, que quitarán nueve puntos base; y (c) el efecto de base benéfico de no tener reforma fiscal este año vis-à-vis 2014, que podría sustraer 40 puntos base. Si llevamos a cabo la aritmética partiendo del dato de inflación de cierre de 2014 (4.08 por ciento) y le restamos 50 puntos base de los precios de la gasolina, nueve puntos base de la larga distancia y 40 puntos base del efecto de base, el resultado nos arroja algo muy cercano a 3.0 por ciento. No obstante, ninguno de estos tres factores estará presente en 2016, por lo que si bien la Junta de Gobierno del Banco de México estará contenta con el resultado en 2015, tendrá que continuar vigilante a que el objetivo de inflación se cumpla en el largo plazo.

(3) Diferencial de tasas de interés entre México y EU. Este es el más importante de todos. Considero que a los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México les queda claro que ellos no manejan la tasa de interés de referencia de nuestro país en términos absolutos sino que, dada la influencia global de EU, Banxico sólo fija el diferencial entre la tasa de fondeo de México y la tasa de Fondos Federales de EU. Por lo que si el Banco de la Reserva Federal (Fed) decidiera subir tasas en junio de este año, prácticamente de manera independiente al ciclo económico y al nivel de inflación en México, el Banco de México “tendría” que mantener el diferencial entre las tasas de interés de ambos países. Sobre todo porque no hacerlo podría detonar una depreciación significativa del peso mexicano frente al dólar y que ésta se lleve a cabo de manera “desordenada” (i.e. muy errática y que se aleje de los fundamentales macroeconómicos).

Entonces, considerando que la actividad económica en México estará creciendo a una tasa mayor este año y que la Fed va a elevar el nivel de la tasa de Fondos Federales este año (en junio), veo muy probable que Banxico inicie un ciclo de alza de tasas también (en julio), a pesar de que la inflación en México se encuentre por primera vez en el objetivo de 3.0 por ciento.

* El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas