Opinión

Banco Mundial: las materias primas continuarán a la baja. Retos para México

 
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ME Pemex

¿Cómo se comportarán las materias primas en 2016? ¿Qué implicaciones para México?

Más allá del gas y el petróleo, los precios de las materia primas habrían de retroceder 3.7%. Los productos agrícolas sólo -1.4%; pero los metales -10% según un informe publicado por el Banco Mundial el mes pasado. Se esperaría que el barril de petróleo cotice a un precio promedio durante el año cercano a los 37 USD el barril; frente a los 50 en promedio en 2015.

Según el último informe “Commodity Market Outlook”: “Todos los índices de precios de los principales mercados de materias primas se esperan a la baja en 2016, resultado de las sobreproducciones persistentes y, en el caso de las materias primas industriales, de una demanda disminuida en las economías emergentes”.

37 de las 46 materias primas consideradas por Banco Mundial, debido a su impacto en los mercados internacionales, tienen previsiones a la baja. Los metales básicos, que tuvieron ya una reducción de 21% en 2015, ahora bajarían un 10.2% más por la menor producción y exportación manufacturera china y los grandes inventarios y capacidades instaladas de la misma China y de otros países; los precios de los metales preciosos -oro, plata, platino- bajarían 8%.

Por su parte, las materias primas agrícolas habrían de ver reducidos sus precios en -1.4% (en el caso de las alimentarias -1.7%; en los cereales -3.4%; las oleaginosas y las harinas 2.2%).

En el caso de la energía, el informe de BM pronostica una caída de 13% en los precios del carbón y 15 % en los del gas natural, pero no descarta que el barril de petróleo pudiera regresar a los 40 USD, aunque estima un promedio de 37 USD en 2016 frente al promedio de 52 previsto en octubre pasado.

Su consideración es que los precios del barril, no están basados en fundamentos sólidos respecto a la oferta y la demanda de petróleo; y los productores a costos fijos elevados van a continuar registrando pérdidas recurrentes y progresivamente van a reducir su producción de niveles que sobrepasarán toda la nueva producción que será introducida al mercado por Irán y otros países. La demanda petrolera deberá ser un poco más “robusta” atendiendo a un mercado mundial ligeramente al alza.

Ello no puede ser motivo de celebración. Los precios del Brent oscilaron alrededor de los 30 USD el barril durante los últimos días (frente a los 107.2 en junio de 2014, su último nivel más alto). Por su parte, la mezcla mexicana se cotizó en 26.34 el viernes pasado.

Esta evolución y la incertidumbre sobre el comportamiento de la oferta y la demanda mundial de petróleo, en un año que promete ser muy caprichoso, exige que los productores mundiales, pero sobretodo PEMEX y el gobierno mexicano sean cautelosos pero creativos en sus decisiones de gasto e inversión. La decreciente producción de petróleo, refinados y petroquímicos de PEMEX, una pésima administración de la empresa -como la evidencia Adrián Lajous en su reciente artículo en Nexos- ; las inadmisibles decisiones de PEMEX de comprar plantas chatarra de fertilizantes están teniendo un impacto terrible sobre la economía mexicana y en especial sobre sus proveedores y zonas de influencia (ej. Ciudad del Carmen).

La caída en los precios de los minerales y metales básicos y preciosos debe preocuparnos adicionalmente por dos motivos: por un lado, nuestros principales grupos mineros, Grupo México y Peñoles en particular -que en el auge tuvieron ganancias extraordinarias- ahora están enfrentando ya una caída importante en sus ingresos, que están afectando sus niveles de empleo; por el otro, las empresas mexicanas manufactureras de acero y otros productos metálicos, ya bastante afectadas por los dumpings de acero chino, ruso y europeo pueden ser impactadas aún más por una política de comercio exterior insuficientemente ágil en tiempos de crisis para proteger los intereses de las empresas y los trabajadores nacionales.

Las previsiones de Banco Mundial para los próximos 5 años tampoco son nada halagüeñas. En algunos casos se considera que ya los precios difícilmente pueden bajar más, dados los costos de producción; eventualmente la demanda promoverá un nuevo ciclo de precios hacia arriba. Este es el caso del petróleo, en que BM prevé que el barril pueda cotizarse en 37 USD en 2016, 48 en 2017, 51.4 en 2018, 54.9 en 2019 y 58.8 en 2020. Pero hay materias primas como el cacao, el café, la madera y el oro, donde las previsiones de BM son todavía de un relativo estancamiento o acaso ligera mejoría en los precios hacia 2020.

En conclusión, los problemas derivados de la caída de los precios de las materias primas para la economía mundial están para quedarse por un rato. Para los países dependientes de exportaciones de materias primas –Nigeria, Sudáfrica, Venezuela, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Rusia- el reto es triple: fiscal, de balanza comercial y en el mediano plazo de diversificación; hay que reindustrializarse, innovar y desarrollar servicios de alto valor agregado.

México tiene también que enfrentar ese desafío. Los precios de algunas de nuestras importaciones caen temporalmente –gasolinas, petroquímicos, granos y otros productos agrícolas; pero a la larga nos hacen dependientes y vulnerables al alza; y aunque nuestros ingresos por exportaciones de automóviles y otras manufacturas son importantes, siguen derivándose de empresas de capital extranjero y del otro “commodity” que también se encuentra en desventaja en tiempos de crisis: la mano de obra barata.

Nuestros salarios ya no pueden deprimirse más. Lesionan el bienestar del trabajador, reducen el mercado interno y son fuente de inconformidad social.

El petróleo barato se ha traducido en un fortalecimiento del dólar que dificulta cada vez más las exportaciones de EUA y por ende las nuestras, dependientes de ellas. En contraste, importaciones que deberían sustituirse por producción mexicana ante un dólar caro, no lo hacen por el desmantelamiento de capacidad productiva y la escasez de financiamiento.

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