Opinión

Banamex ignora los motivos que tuvo Yáñez

Durante los años que precedieron a 2012, la operación cotidiana de líneas de crédito por factoraje de Banamex a Oceanografía era cosa dada. La empresa de Amado Yáñez cumplía a cabalidad todos los requisitos y auditorías. Sus ventas iban bien, lo mismo que sus utilidades. Sus estados financieros estaban sanos y auditados, y la relación entre el banco y dicha empresa prestadora de servicios funcionaba sin problema.

Fue durante 2013 que Oceanografía aprovechó las fallas abiertas en los controles internos de Banamex para cometer uno de los fraudes más grandes de que se tenga memoria en la banca mexicana. En el banco no ha sido posible determinar el momento particular ni los motivos específicos que tuvo Amado Yáñez para llevar a cabo el presunto fraude que le costó a la institución un cargo neto de 235 millones de dólares después de impuestos.

Una convicción que se tiene en Banamex en este momento es que no deben satanizarse los productos de factoraje, que suelen ser un instrumento sumamente útil para que una empresa proveedora de servicios se financie a un precio menor al que le costaría obtener un crédito bancario regular.

Con el factoraje, las empresas proveedoras de servicios obtienen el dinero del banco, quien queda en posesión de los papeles que respaldan las cuentas por cobrar y más adelante recibe el dinero de la entidad que recibió el servicio original. El factoraje es una práctica común, que desafortunadamente en el caso particular de Oceanografía fue mal utilizado para cometer un presunto fraude aprovechando la laxitud de los controles del banco.

Banamex vive un momento adverso, no hay duda. Los procesos de verificación de los documentos que presentaba Oceanografía —como supuestas deudas que Pemex tenía con ella— resultaron débiles y fueron fácilmente violados. El banco dio por buenos dichos documentos al haber omitido verificar con la paraestatal su validez antes de darle dinero a la empresa de Amado Yáñez.

En pocas palabras: le dio el dinero sin verificar la autenticidad de los papeles. Ello, debe decirse, es práctica común en el mundo: si el mayor proveedor de servicios de Statoil te presenta, después de muchos años de hacer negocios contigo, papeles que respaldan cuentas por cobrar de la petrolera noruega, le crees y le adelantas el dinero. Es business as usual. Pero aquí es diferente: estamos en México…

Un aspecto muy positivo dentro del problemón que tiene Banamex es que su director general, Javier Arrigunaga, será relecto la próxima semana como presidente de la Asociación de Bancos de México, durante su convención anual en Acapulco. Cuenta con el total respaldo de sus agremiados. Entre ellos se sabe que el presunto fraude de Oceanografía no es el único en el sector, ni tampoco el primero que se comete usando la figura del factoraje. Eso sí, este fue grandote y por ello se volvió notorio.

Twitter: @SOYCarlosMota