Opinión

Bajan las presiones para subir las tasas, pero…

 
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Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de EU (Reuters/Archivo)

Como quien dice, nadie sabe para quién trabaja. La semana pasada la Fed logró hacer lo que no había conseguido el Banco Central mexicano con las subastas de dólares en el mercado cambiario, vale decir apreciar la moneda hasta niveles prácticamente de 15 pesos el dólar, muy por debajo los 15.60 en que se encontraba previamente.

Esto sucedió básicamente por las señales que encontraron los inversionistas en el comunicado del FOMC y en la conferencia de prensa de Janet Yellen sobre la posibilidad de que el ciclo restrictivo de la Fed sea menos agresivo de lo que se esperaba. Si bien la Fed dejó de señalar que será paciente antes de empezar el ajuste monetario, se encargó de recalcar que eso no quiere decir que serán impacientes y que sólo aumentarán las tasas si el empleo sigue mejorando y tiene señales suficientes de que la inflación convergerá a 2.0 por ciento en el mediano plazo. Nada nuevo hasta aquí.

En lo que el mercado se fijó para extraer sus conclusiones fue en las proyecciones macroeconómicas que hizo la Fed, en especial en las del crecimiento económico y en las de las tasas de interés de los Fondos Federales.

Entre la reunión de diciembre de 2014 y del miércoles pasado la Fed redujo sus estimaciones de crecimiento económico para este y el próximo años en más o menos tres décimas de punto porcentual, mientras que las de las tasas de interés de los Fondos Federales bajaron medio punto porcentual (de 1.125 por ciento la mediana a 0.625 por ciento) y 0.65 puntos porcentuales (de 2.5 por ciento a 1.875 por ciento), respectivamente.

Pese a los señalamientos anteriores de Janet Yellen de que las proyecciones de las tasas de interés de política no deben ser considerados como una guía de lo que hará la Fed, los mercados las han asumido como una de las principales señales de lo que sucederá con la política monetaria y ha actuado en función de ello. En tal sentido, la fuerte disminución de la estimación de la tasa de política para el cierre del presente año ha sido la clave para considerar que el ciclo restrictivo que muy probablemente iniciará la Fed durante el presente año será menos restrictivo de lo que esperaba.

Esta percepción ha abierto nuevamente la ventana de inversión en instrumentos riesgosos en el mundo, por lo que habría que esperar un cambio en el sentido de los flujos de capital en busca de buenas oportunidades de inversión y que esta vez podría darse desde Estados Unidos hacia los mercados de países emergentes, aunque todo indica que este fenómeno será de corto plazo.

En este sentido, no sólo podrían registrarse movimientos alcistas en las bolsas de países emergentes, caídas en las tasas de interés de instrumentos a plazos y sobre todo apreciaciones cambiarias. En el caso de México, por ejemplo, la bolsa avanzó desde el miércoles 0.8 por ciento, la tasa del bono de 10 años bajó en 30 puntos base y el tipo de cambio se apreció en cerca de 3.0 por ciento, ubicándose al cierre del viernes en 15.00 pesos, lo cual quitó la fuerte presión que tenía el Banco Central para aumentar la tasa de interés de política, ante el potencial peligro del traspaso de la depreciación del tipo de cambio a la inflación, sobretodo en circunstancias en que la economía muestra señales de debilitamiento. Ahora el Banco Central podrá acoplarse más a lo que haga la Fed, en vista de que al parecer en el corto plazo el peligro de observar una mayor depreciación del tipo de cambio ha menguado, aunque por un corto plazo.

En tal sentido, no habría que esperar aumentos de la tasa de interés de política en México, hasta que no lo haga la Fed, a no ser que suceda algo extraordinario que provoque nuevamente la depreciación del tipo de cambio.

Por otro lado, Janet Yellen hizo también algunos otros señalamientos que poco ha tomado en consideración el mercado. A pregunta expresa de por qué subir la tasa de interés de política si no hay presiones inflacionarias, la presidenta de la Fed señaló que es peligroso mantener mucho tiempo cerca de cero la tasa de interés por la distorsión que provoca en la asignación de recursos y por el potencial peligro inflacionario que implica. Igualmente, señaló que no es necesario ver una mejora en los salarios para para subir las tasas de interés.

Esto quiere decir que la Fed está a punto de resolver el dilema en el que se encuentra desde hace mucho tiempo. Si bien ha estado aprovechando la ausencia de presiones inflacionarias para asegurarse un sólido crecimiento económico, en el comunicado de la semana pasada, se inclina hacia el otro lado del dilema, vale decir el de favorecer el aumento de la tasa de interés con el objeto de corregir la distorsión que significa mantener cerca de cero la tasa de interés de los fondos federales, sabiendo que el flujo de recursos del exterior, en particular los flujos que provienen de Europa, contribuirá a mantener sin mayores cambios las tasas de mediano y largo plazos.

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