Opinión

Ayer en Los Pinos, firmeza, no ambición

 
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EPN. (Cuartoscuro)

El posicionamiento de política exterior que hizo ayer el presidente Peña Nieto en Los Pinos había causado una expectativa de alta dimensión. Decenas de empresarios, líderes de la sociedad civil y periodistas nos dimos cita para escuchar lo que sería el mensaje central que modelaría la política exterior mexicana del siglo XXI.

Los dos anuncios más importantes que hizo el presidente, en mi opinión, fueron que México llevará a la renegociación del TLCAN una visión amplificada —que no sólo incluya comercio, sino también temas de seguridad, migración y situación fronteriza—; y que buscaremos una integración más veloz con otras regiones del mundo, notoriamente con Europa (en el marco de la renegociación que ya se está llevando a cabo), y con los países asiáticos con los que íbamos a firmar el TPP.

Yo tenía la impresión de que el gobierno mexicano iba a hacer un anuncio muy ambicioso. Esperaba, por ejemplo, que el presidente anunciara que había establecido contacto con una decena de países gobernados por líderes que están a favor de la integración global, y que juntos habían decidido lanzar un pacto mundial en pro de la prosperidad —libre comercio incluido—. Pero esto no fue así, y no hubo algo equivalente.

Lo que ayer atestiguamos en Los Pinos fue un movimiento de reacción de parte del gobierno mexicano ante una modificación en el tablero de juego. Eso sí: fue una reacción firme, y en eso hay que ser muy claros.

Por tal carácter, el gobierno del presidente merece el respaldo indubitable de la sociedad mexicana. Todas sus convocatorias para unirnos a enfrentar el reto que implica la nueva política estadounidense deben ser apoyadas, por la sencilla razón de que el de Peña es un gobierno que velará por nuestros intereses y buscará acciones pragmáticas en el nuevo entorno.

Quizás este no es momento para que México invente el ‘hilo negro’ y se lance a convocar a otras naciones a pactos vanguardistas. Pero la verdad no hay un momento idóneo; y la sociedad mexicana está ansiosa de escuchar que nuestro gobierno no sólo nos puede garantizar firmeza de principios, sino también un futuro sólido y próspero.

El presidente Peña no hizo mención sobre el famoso border tax, ni la forma en la que su gobierno respondería ante esa posible amenaza.

Omitió mencionar a China, la segunda economía del planeta que desde Davos se erigió como garante de la estabilidad y el libre comercio. Tampoco habló del mercado interno y cómo se potenciará en los años que vienen, dadas las circunstancias del exterior.

Algo que parece muy claro es que nuestro futuro será sustancialmente distinto a lo que vivimos los últimos 23 años, los años del TLCAN. La pregunta es, y entonces, ¿cómo será?

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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