Opinión

Avance económico más moderado

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Federico Rubli*


Economistas de diversas instituciones privadas le miden el pulso a la economía nacional. Como parte de ese ejercicio analítico, efectúan proyecciones sobre las principales variables macroeconómicas. Éstas son importantes porque constituyen un referente para la programación financiera y otras decisiones que tienen que tomar las empresas. La expectativa de cómo evolucionaría el entorno económico resulta por ello crucial. Ese marco esperado depende principalmente de la evolución de la actividad económica, es decir, como se esperaría que fuese el crecimiento futuro del PIB y la tasa de inflación.

Entre las encuestas de especialistas que miden estas expectativas y que dan a conocer el consenso (la mediana) de los integrantes de la encuesta, tenemos la que hace mensualmente el Banco de México entre alrededor de 35 especialistas del sector privado, Banamex con 25 instituciones financieras, y la Encuesta Mensual de Expectativas IMEF a través de los integrantes (cerca de 30) del Comité Nacional de Estudios Económicos. La del IMEF a diferencia de las otras, pregunta a los participantes sus perspectivas individuales y no institucionales.

Lo interesante de estas encuestas es compararse consigo mismo, es decir, como el consenso va modificándose en relación al mes anterior. Es también de interés ver las coincidencias y diferencias entre diferentes encuestas. El cuadro siguiente presenta el resultado de la última encuesta del IMEF (a junio) comparada con la del mes anterior en lo relativo a la expectativa del PIB y de la inflación para 2015 y 2016. Asimismo se anota el consenso (mediana) de las encuestas de Banxico y Banamex.

Si bien la expectativa del PIB del IMEF registró una baja marginal, lo relevante es la tendencia decreciente. Entre los principales factores que llevaron a la revisión a la baja en junio está el decepcionante resultado de la inversión fija bruta a febrero y su poca respuesta en marzo, la reducción en la actividad industrial y la aguda problemática del sector minero.

Un ejercicio útil que lleva a cabo el IMEF acerca de su pronóstico del PIB, es identificar las posibles fuentes que llevarían a esa tasa de expansión. Así, en la siguiente gráfica se presenta la contribución que diversos sectores harían para alcanzar la estimación de 2.7% en 2015.

Nótese que no son tasas de crecimiento de esos sectores, sino con cuanto contribuirían a la tasa total de 2.7%. Se parte de una situación inercial y de demanda interna, donde si no hubiera ningún otro elemento que fuese una fuente de crecimiento, la economía crecería 1.7%, y a partir de ahí se le van sumando o restando las contribuciones de los demás sectores:

En conclusión, las expectativas del IMEF se han ido reduciendo a lo largo del año (en enero se esperaba 3.5%) y apuntan a que el crecimiento del PIB en 2015 será moderado. Sin embargo se espera que en 2016 las reformas estructurales comiencen a mostrar el anhelado impacto positivo sobre la economía y podamos ver una expansión de 3.5%.

*Presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF*

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