Opinión

Aurelio, el puntero

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Aurelio Nuño. (ilustración)

Cuando se veía el panorama nublado en el PRI para el (no tan) lejano 2018, apareció Aurelio Nuño, que tomó la estafeta de la Secretaría de Educación Pública con un gusto que contagia optimismo.

Desconozco si le va a alcanzar para ser el candidato presidencial del PRI, pero tomó la punta y no parece que la vaya a soltar. Tiene todo lo que se necesita. Conocimiento, ganas y equipo.

Por lo visto hasta ahora, aplica mano firme donde hay que hacerlo, no negocia la ley, eligió un grupo sólido de colaboradores y trasmite sensibilidad social al visitar escuelas públicas para escuchar y dar un mensaje alentador a niños y profesores.

Tal vez lo que le distingue con mayor énfasis es que cree en la reforma educativa de Peña Nieto, por lo cual no rehúye ningún micrófono para ser entrevistado o debatir sobre el tema.

Eso es lo que se aprecia en un funcionario público: que crea en lo que hace. Que demuestre orgullo por haber sido nombrado en una secretaría. Que no nos haga el favor de ejercer un cargo. Y que sea honesto.

Hasta hace un par de meses Nuño se había movido en la privacidad de Los Pinos, pero apenas salió a una secretaría de Estado lo hizo con el entusiasmo que debería caracterizar a los servidores públicos: disfruta su chamba y no la sufre.

Tiene mucho por hacer en la SEP y se puede tropezar en los dos años que faltan para que el PRI tenga candidato presidencial, pero hoy por hoy no tiene un pasado cuestionable ni propiedades que, con razón o sin ella, lo pongan en la sospecha pública.

Me imagino un debate suyo con López Obrador, y perfectamente lo puede encarar para decirle “le cambio lo suyo por lo mío”, y salir ganando.

Si el PRI tenía penurias por carecer de un candidato joven y honesto que pudiera entusiasmar a la población y evitar que el país caiga en manos de la demagogia populista, por ahora ya tiene en la vitrina a Aurelio Nuño.

En dos años muchas cosas van a pasar: Manlio tiene que sacar bien las elecciones del año que entra, Osorio necesita la recaptura del Chapo para posicionarse otra vez, Meade debe creérsela, y así varios otros.

Falta, también, que Aurelio Nuño lleve a buen puerto la reforma educativa, con profesores evaluados, un nuevo modelo de escuelas en el que funcionen los apoyos pedagógicos, con planteles en buenas condiciones, y sin la menor duda de quién tiene la rectoría de la educación pública.

En lo político deberá sortear los coletazos de la CNTE, que no han terminado, y los obuses que le va a lanzar Morena (ojo con el Politécnico, donde está la bomba que le preparan), porque no lo quieren a él como rival en 2018, sino que prefieren a un candidato con menos credibilidad y más vulnerable.

A reserva de cómo se resuelva lo anterior, Aurelio Nuño es, hoy, el puntero. Y de calle.

Twitter: @PabloHiriart

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