Opinión

Aunque usted no lo crea

Gil dio una machincuepa vertiginosa en el mullido sillón cuando se enteró de que el hijo del desgobernador con licencia Ángel Aguirre Rivero podría ser candidato a la presidencia municipal de Acapulco. Usted lo ve y parece un muchacho bueno como el pan suave, casi crudo, como que le faltó cocción y necesita una horneada urgente.

Ángel Aguirre Herrera se planta ante el respetable y tira rollo pesado. No se lo tomen a mal a Gil, pero ¿ustedes creen que este muchacho podría ser el presidente municipal de la ciudad más violenta del mundo? ¿Ustedes lo ven dando instrucciones para realizar un cerco policíaco después de tres ejecuciones en la guerra del narco? Por favor, véanlo veinte segundos. ¿Ya? ¿Qué opinan? Sí: la dirigencia del perredismo se ha convertido en un manicomio; la extinta madre de Gamés les llamaría sinvergüenzas. Oigan, Chuchos, ya paren. ¿Van a apoyar al hijo de Aguirre? Mon Dieu.

En entrevista con Ciro Gómez Leyva, el joven Aguirre Herrera dijo: “Llamarse Ángel Aguirre va a ser motivo de cuestionamientos. Pero ser hijo de alguien que ha tenido una carrera tan importante como la de mi padre yo no lo veo como un pasivo. Siempre va a ser un activo. Siempre vas a agarrar lo mejor del hombre. Habrá cuestionamientos, pero siempre voy a sentirme orgulloso de llamarme Ángel Aguirre”.

No será Gil quien interfiera en el amor filial de Angelito con papá, pero caramba, el desgobernador Aguirre demostró ser un pésimo gobernador; que dice Gil pésimo, vergonzoso; que dice Gil vergonzoso, nefasto. Angelito, como le dicen de cariño, habla de pasivos y activos y de agarrar lo mejor de un hombre. A veces, filosofa Gamés, lo mejor de un hombre es lo peor de ese hombre.

Escribe Gómez Leyva en “La historia en breve” que a tres meses de la caída de Aguirre, el desgobernador sigue operando, grillando, metiendo mano en la política local (ah, tres gerundios seguidos). Apoya a su hijo y soporta a Sofío Ramírez como candidato al gobierno de Guerrero. Ángel Aguirre debería andar a salto de mata con más de tres imputaciones tras sus huellas de prófugo. Pues con la pena, pero Ángel trabaja en el despacho de su casa. Pone y quita, juega sus cartas. ¿No es un poco demasiado?

Chiapasiónate

Si Gil vuelve a ver un anuncio en donde aparezca Miguel Herrera va a recurrir a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Ya basta, por piedad: bancos, panecitos, ríos y riachuelos, seguros de vida, coches, la Gulaguetza, Doritos, el cañón del Sumidero. Todo lo anuncia Herrera, a todas horas. Bien por El Piojo, pero mal, muy mal, por quienes lo soñamos y lo vemos hasta en la sopa.

El joven gobernador de Chiapasiónate fue grabado (ah, ya hacía falta una voz pasiva) después de pronunciar una réplica de su informe el 9 de diciembre y darle una cachetada a uno de sus subordinados. La escena corrió como fuego en la paja de las redes sociales: ¡paf! No fue, hay que decirlo, uno de esos bofetones que te desprenden la cabeza de los hombros: ¡recontrapaff!, pero en el video se ve con claridad la cachetada. Gamés imagina el audio: te dije que tuvieras cuidado, biiiiiip; y ora que le digo a Anahí, eres un biiiiiip. Y sopla, vuela la bofetada.
El movimiento de las redes sociales obligó al gobernador a referirse al hecho como “un incidente accidental”. Oh: Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: hasta donde Gamés sabe, incidente y accidente son sinónimos. Es como si dijéramos que el gober ha cometido una “estúpida tontería con memez”.

¿Hay problemas con el lenguaje? En descargo de esta pifia, el gober de Chiapasiónate podría hablar de su juventud. Gil quiso cantar una canción de RBD, el grupo de cantantes y actores, mjú, del que Anahí, primera dama de Chiapasiónate, formó parte. Gamés conoce las canciones de Anahí, en especial una que se llama “A rabiar”. Oigan a Gil como la canta: “Desátame o ríndete, reinvéntame o rájate, si vas a odiarme hazlo, pero quiéreme a rabiar”. Gilga se chiapasiona con las inspiración de Anahí.

La otra mejilla

El gobernador de Chiapasiónate es una liebre, oh, sí. En un discurso hizo alusión a la bofetada y llamó al abofeteado al frente del estrado. Le dio un abrazo después de decir que había sido “un incidente accidental” y el subordinado lo abrazó y le dio una cachetadita. Todo arreglado, todo en paz, todos chiapasionados. El autor de la campaña publicitaria de Chiapasiónate, se quemó las pestañas estudiando publicidad y se devanó los sesos uniendo Chiapas y apasiónate. Caracho, no somos nada.

La máxima de Stendhal espetó dentro del ático de las frases célebres: “El hombre poco claro no puede hacerse ilusiones: o se engaña a sí mismo, o trata de engañar a los otros”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX