Opinión

Atreverse a gastar mejor

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pavimentación

La idea del presupuesto base cero (PBC) aparece en el país por la disminución en los ingresos públicos debido al bajo precio del petróleo. Es un entorno que llama a repensar cómo y en qué se gastan los recursos públicos. El PBC no implica necesariamente gastar menos, pero sí gastar mejor. Es una oportunidad de oro para que el gobierno demuestre su compromiso con las finanzas públicas sanas, con la eficiencia en el uso de recursos públicos y con la rendición de cuentas. El presupuesto anual carga las inercias de los años previos.

Usualmente el presupuesto público de un año se determina partiendo de los datos de un año anterior, más un porcentaje adicional, posiblemente arbitrario y seguramente relacionado con la inflación.

Las dependencias suelen tener un calendario de gastos: en enero se le da mantenimiento a los elevadores y en abril se impermeabiliza. Sin embargo, es común observar un retraso en la liberalización de los recursos. No sorprende, entonces, que en los últimos meses del año las dependencias gubernamentales gasten los recursos como puedan y en lo que sea. Cada año tienen que demostrar que gastaron lo que se les dio para poder pedir recursos para el año siguiente. No tienen que demostrar que los gastaron eficientemente, sólo que los gastaron.

Presupuestar así impide una correcta programación de la inversión y, en efecto, genera inercias nocivas donde se asignan recursos por la única razón de que ya se han asignado en el pasado. El PBC busca romper este círculo. Pero sólo lo logrará si se hace bien. Para que un PBC sea exitoso, se tiene que evaluar cada rubro del gasto, cada programa y cada política pública. Se tiene que analizar el beneficio que cada peso que se gasta tiene para la población. No es una tarea menor. Son cientos de programas a evaluar y se tiene que estar dispuesto a eliminar los que no funcionan, aunque esto implique afectar intereses.

La ineficiencia del gasto público la vemos todos, cotidianamente. Vemos pipas de agua regando los camellones en temporada de lluvias. Vemos cómo ponen luminarias justo debajo de otras luminarias. Vemos cómo los mismos baches aparecen una y otra vez. Pero la ineficiencia en el gasto es mucho más amplia.

Es particularmente relevante evaluar la eficiencia de los recursos destinados a programas sociales. Al ver los datos de pobreza en México, resulta evidente que los recursos que se han asignado durante años a combatir la pobreza y la desigualdad se han usado de forma ineficiente. Miles de millones de pesos gastados en programas sociales han tenido un impacto marginal en la disminución de la desigualdad. Hay programas duplicados y políticas regresivas. Para hacer un PBC serio, se tiene que evaluar el efecto de todo gasto.

Llama la atención entonces, que en este entorno de buscar ahorros y generar eficiencias, sigamos viendo ejemplos diarios de ineficiencia y de derroche. Hacienda debería de explicar por qué se mantiene el Fondo de Pavimentación y Desarrollo Municipal que básicamente consiste en entregar dinero a los diputados para que ellos decidan, a su consideración, qué es lo que se debe de hacer con él. Tal vez también nos deberían de explicar la eficiencia en el uso de los recursos al llevar una comitiva de 440 personas a un viaje de Estado. O la eficiencia en el uso de los mil 700 millones de pesos que se han entregado de recursos públicos a la Fundación Proacceso y la Empresa Enova, sin que haya habido rendición de cuentas del uso de este dinero (Revista Nexos, 7 de julio de 2015). En 2014 la Presidencia de la República gastó tres mil 495 millones de pesos en publicidad oficial (de acuerdo a artículo 19 y Fundar). La eficiencia de un gasto así para 2016 debe de estar ya contemplada en el presupuesto base cero.

Bienvenido el presupuesto base cero, pero para que realmente funcione, el gobierno tendrá que atreverse a tocar los intereses que él mismo ha ido creando, tendrá que atacar la corrupción y eliminar el gasto en autopromoción, tendrá que abrirse y permitir evaluaciones y auditorías. Está por verse si sí nos atreveremos a gastar mejor.

Twitter: @ValeriaMoy

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