Opinión

Atrapando pokecorruptos

 
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Pokémon Go, el éxito inesperado de Nintendo en apps para móviles

Bajé la aplicación Pokémon GO para mi hija y resulta que ahora soy la siguiente víctima de esta locura. Si me ven deambulando por las calles de la Ciudad de México, con tableta en mano mirando como una demente a una estatua en el parque… ¡apártense, ese “Charizard” es mío! Me explico.

Aunque la aplicación móvil Pokémon GO se lanzó apenas el 15 de julio en Estados Unidos para las plataformas Android y iPhone, ya hay una histeria internacional sobre este juego.

El objetivo de la aplicación móvil Pokémon GO es que los jugadores salgan a las calles usando su smarthphone o tabletas, y atrapar pokemones salvajes, a medida que los jugadores se mueven por la ciudad. El juego utiliza ubicaciones reales para que los jugadores salgan a explorar. Se pueden encontrar pokemones en casi cualquier parte de la ciudad –cafés, monumentos, iglesias, escuelas, casas–. Una vez descubierto el pokemon debe apuntarse la pantalla táctil para lanzar una pokeball para atraparlo, pero si no se apunta bien, el pokemon puede salir huyendo. El juego incluye también algo denominado pokeparadas, los cuales son sitios de interés de la ciudad donde el jugador se encuentre, sitios como museos, monumentos o puntos históricos. En esos lugares los jugadores pueden recolectar más pokeballs y diversos objetos que facilitan atrapar más pokemones.

Los usuarios pueden interactuar con otros jugadores formando parte de equipos, asignando a los pokemon que se hayan atrapado a un gimnasio virtual, el cual puede estar vacío o puede que uno de los jugadores del equipo haya asignado a uno de sus pokemón. También los pokegimnasios se ubican en lugares reales, al igual que las Pokeparadas. Los gimnasios pueden ser reclamados por equipos rivales, los cuales pueden desafiar al gimnasio usando a sus pokemones para combatir a los defensores. Los usuarios pueden seleccionar a los pokémones que se unirán al combate. También se pueden recolectar insignias en base a méritos obtenidos tras lograr varios retos como distancia recorrida y número de pokemones atrapados.

Tal vez les parezca confuso y tal vez demasiado nerdy explicar la fascinación mundial que hay sobre esta aplicación –especialmente porque no ha llegado formalmente a México–. Les garantizo que cuando aterrice en el suelo patrio, no habrá niñ@ (y más adultos) que no quieran subirse, y los servidores no se darán abasto.

Pero aclaro que mi fascinación con Pokémon no es sólo porque me da la oportunidad de explorar la ciudad de México con mi hija (peleándonos por atrapar a Pikachú y coleccionar pokéballs), la tecnología detrás de esta aplicación podría tener usos muy interesantes en el ámbito político y social.

Se me ocurre, por ejemplo, que en lugar de estar buscando pokemonstruos en un parque, cementerio o una iglesia, por qué no usar Pokémon GO enfrente de la Cámara de Diputados. En nuestro smartphone tendríamos un listado de todos los diputad@s que sí están trabajando, a qué horas entraron, salieron y cómo votaron. Esta misma aplicación sería muy útil para monitorear las horas de trabajo en las oficinas del gobierno federal y los estados. Los participantes de 'Pokefuncionarios GO' ganarían puntos cada vez que identifican al dipumonstruo o funcimonstruo que trabajó poco y trató de escabullirse del edificio antes de las 4:00 pm.

Se me ocurre otra función para Pokémon GO, sería muy muy divertido que esta aplicación se usará para patrullar tiendas, restaurantes y hoteles de lujo, en ciudades como París, San Diego, Dubái, Houston, Ciudad de México, etcétera, ganando puntos cada vez que se identifiquen y 'atrapen' polític@s mexican@s. Después se publicarían videos y fotos automáticamente por 'PokeYoutube' y Facebook. Puntos extras si los participantes de pokecorruptos pueden calcular el costo de compras o gasto en bebidas.

Y algunos argumentarán que si un funcionario o político tiene dinero bien habido, deberían de tener el derecho de gastarlo en un reloj de 50 mil dólares o bolsas de mano con un valor de 10 mil dólares.

Pues no. En un país con tanta desigualdad, una forma de presionar discreción, modestia y promover comportamiento ejemplar, y sobre todo identificar los corruptos, es transparentar gastos personales. Y como la ley de transparencia no abarca estos gastos, es difícil balconear a los corruptos, apenas que estemos correteando políticos mexicanos cuando viajan. Algunos dirían que esto sería una invasión de la privacidad de los legisladores y funcionarios, pero sería la mejor forma de recordarles que trabajaban en una caja de cristal, donde los ciudadanos siempre tenemos el derecho de observar y juzgar cómo usan nuestros recursos.

Twitter: @Amsalazar

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