Opinión

Atlanta, 'we have a problema'

    
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Comite Ejecutivo Nacional del PAN. (cuartoscuro)

En el PAN las cosas no van bien. Curiosamente cuando mejor están en posibilidades de hacerse de triunfos, ese partido comienza a cavar profundo para lograr su derrota sin ayuda de los demás. Antes de continuar con el texto, una clara advertencia para los lectores: el autor tiene candidata para 2018, se llama Margarita y se apellida Zavala; el autor fue militante del PAN por más de 20 años; el autor nunca ha aspirado a la objetividad, de hecho se encuentra muy contento ejerciendo su subjetividad todo el tiempo, así que pueden sacar las conclusiones que gusten sobre la parcialidad o la puntualidad de las opiniones del texto.

Hace varias semanas se sentaron en el programa de Carlos Loret dos contendientes a la candidatura presidencial del PAN: Zavala y Moreno Valle acompañados del expresidente del PAN Gustavo Madero. Ricardo Anaya –que también quiere la candidatura presidencial– no fue porque tenía otros compromisos. En ese programa le tundieron al ausente
–precisamente por ausente–, se demandaron reglas para el piso parejo de la contienda por la candidatura y la definición del presidente del partido sobre si va a competir o va dirigir el partido. El resumen: en el PAN hay competencia, pero no hay autoridad porque el líder es parte de la competencia.

Anaya respondió que él no quería la candidatura, que estaba concentrado en 2017, y que conducir al partido era su única tarea y que le consumía toda su atención y energía. Por supuesto nadie le creyó. Luego vino lo de Atlanta y la bodega de su abuelita. Pero quedó claro que la división se asomaba en ese partido.

¿Si eso pasaba en la más alta estructura del partido, en el llamado ámbito nacional qué podría esperarse en estructuras de menor escala? La respuesta no tardó en llegar. El descontrol es manifiesto. En Puebla, el gobernador panista –Moreno Valle–, que dejará el puesto en unas cuantas semanas, ordenó perseguir al exalcalde de Puebla, el militante del PAN Eduardo Rivera. Para tal efecto instruyó a los diputados, también panistas, a que votaran la persecución de su compañero. Rivera tiene bien ganada su trayectoria como hombre honesto, simplemente Moreno Valle lo detesta. A esta persecución Anaya reaccionó dos días después ¡con un tuit!

En el Estado de México dos panistas de los fuertes para la candidatura, el alcalde de Huixquilucan y el de Naucalpan, están metidos en un pleito que rebasa la esfera interna. Uno le clausuró al otro un negocio, el otro lo va a demandar penalmente. No es cosa menor. En Coahuila los dos candidatos punteros no se pueden ver y reclaman piso parejo y proceso electoral interno justo. Más lo que se acumule en estos días.

A saber qué entiende Ricardo Anaya por “estar concentrado” en el partido. Pero es evidente que lo que sucede arriba con rapidez pasó para abajo. En el PAN no hay autoridad para dirimir conflictos, él mismo es parte del conflicto. Si alguien va a Atlanta que le avise que se le está quemando la oficina.

Twitter: @JuanIZavala

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