Opinión

Asuntos internos

    
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PAN.

En Acción Nacional, un grupo de personajes distinguidos le envió una carta al presidente del partido para exigirle que decida si quiere seguir siéndolo, o si prefiere luchar por la candidatura presidencial de 2018. De acuerdo con los firmantes, y con muchos otros panistas, mantenerse en el máximo puesto de la institución puede desequilibrar la competencia interna. Suena lógico, salvo por un par de detalles. Por un lado, faltan aún 18 meses para la elección mencionada; por otro, los posibles contendientes gozan de posiciones de privilegio.

La decisión interna del PAN tiene importancia nacional. En este momento, las encuestas ya colocan a este partido en el primer lugar de intención de voto para 2018. Es decir, que es muy posible que se esté discutiendo quién será el próximo presidente (o presidenta, como dicen). Por esa razón, es un tema del que debemos opinar, aunque no nos toque intervenir en él. Si los destacados panistas envían una carta, entiendo, es porque no hay reglamentación en contra de lo que hace hasta ahora el señor Ricardo Anaya, presidente del partido. Así que apelan a una cuestión de interpretación acerca de qué exactamente es el equilibrio político.

Puesto que los otros dos posibles candidatos (al menos hasta hoy) son el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, y Margarita Zavala, exprimera dama, me parece que exigir a Anaya salirse desde ahora es un exceso. Si de lo que se trata es de equilibrio, frente a los seis años de presencia pública de los competidores, el año que lleva Anaya no es ventaja, por el contrario. Si reclaman porque sale en los anuncios del PAN, pues no me parece que tengan razón alguna.

A lo mejor la queja es porque desde la presidencia del partido podría establecer reglas orientadas a bloquear a los otros dos competidores, y en ese caso sí tendrían razón. Pero creo que esa queja está fuera de tiempo. El proceso electoral en curso es el que corresponde a las gubernaturas de Coahuila, México y Nayarit. Creo que sería irresponsable que el presidente del PAN abandonara en este momento esos procesos. Si lo hace, después lo acusarán de haberlo hecho; si no lo hace, de que carga los dados.

Me parece que el argumento correcto dentro del PAN debe ser exigir un cambio de dirigencia al término del actual proceso; es decir, para agosto de 2017. En ese momento, los tres candidatos habrán construido sus equipos y propuestas, y habrán logrado el reconocimiento de parte de la población, de forma que, ahora sí, en igualdad de condiciones podrán disputarse la candidatura que, insisto, tiene altas probabilidades de obtener el triunfo en 2018.

Indudablemente se trata de un asunto interno de ese partido, y sus militantes y dirigentes, con sus reglamentos, sabrán resolver de la mejor manera, pero hay que insistir en que esa decisión nos afecta en gran medida. Ponga como ejemplo lo ocurrido en Estados Unidos con el Partido Republicano, que en un mal manejo permitió que la candidatura cayera en manos de Donald J. Trump. Eso jamás habría ocurrido si desde el principio se hubiese tomado como un asunto de interés nacional, y los medios hubiesen evidenciado los defectos de carácter y personalidad del candidato que ahora ya se conocen. Por ello, para cualquier mexicano es importante que los partidos políticos tengan procesos internos adecuados. No discutir el tema porque es un asunto interno del PAN sería un acto de ceguera criminal.

En lo personal, encuentro virtudes y defectos a los tres precandidatos, como es normal, pero dentro poco más de un año esas virtudes y defectos habrá que confrontarlos con los de dos o tres personas más para elegir al próximo gobierno. Vaya que importa fijarse desde hoy.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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