Opinión

Asimetría partidista

 
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Paul Krugman.

Muchos comentaristas están absolutamente comprometidos con la visión de que los dos principales partidos políticos estadounidenses son espejos idénticos, pese a la vasta evidencia contraria. Pero hasta que Harry Enten, un analista de FiveThirtyEight, me recomendó un interesante documento de investigación elaborado por los profesores de ciencias políticas Matt Grossman y David A. Hopkins, realmente no había registrado el grado en que los politólogos a menudo caen en el mismo supuesto de simetría.

Lo que hacen los señores Grossman y Hopkins es intentar documentar las diferencias reales de las estructuras de ambos partidos, no en términos de juicios vagos, sino en términos de cómo trabajan: “Los catedráticos comúnmente asumen que la izquierda y la derecha estadounidenses están configuradas como imágenes espejo, pero de hecho los dos lados exhiben diferencias importantes subvaloradas”, escriben. “Sostenemos que el Partido Republicano es el agente de un movimiento ideológico, mientras que el Partido Demócrata se entiende mejor como una coalición de grupos sociales”.

La siguiente pregunta, que realmente no contestan, es por qué. Y me descubro pensando en Karl Marx.

No sé cuánta gente lee El Capital en estos días, y siendo honestos no lo recomiendo a menos que alguien sea historiador. Pero siempre me ha impactado el último capítulo, que aborda la cuestión de las clases. Marx declara que los trabajadores, los capitalistas y los terratenientes son las tres grandes clases, y que están definidas así en parte por intereses económicos compartidos. Pero identifica un problema: “Sin embargo, desde este punto de vista también los médicos y los funcionarios, por ejemplo, formarían dos clases, pues pertenecen a dos grupos sociales distintos, cuyos componentes viven de rentas procedentes de la misma fuente en cada uno de ellos. Y lo mismo podría decirse de la infinita fragmentación de intereses y posiciones en que la división del trabajo social separa tanto a los obreros como a los capitalistas y a los terratenientes, a estos últimos, por ejemplo, en propietarios de viñedos, propietarios de tierras de labor, propietarios de bosques, propietarios de minas y de pesquerías”.

Entonces, ¿cómo es que los médicos y los funcionarios, y los propietarios de viñedos y de minas, no son clases diferentes, dada la divergencia de al menos algunos de sus intereses? Recurrimos al libro de Marx en busca de explicación, y encontramos esta nota: “(Aquí se rompe el manuscrito)”. Upss.

¿Todo esto qué tiene que ver con esta asimetría partidista? El Partido Demócrata se ve como el sistema de clases que Marx dijo que estaba mal, sin nunca llegar a decirnos por qué. Es una coalición de sindicatos de maestros, abogados penales, partidarios del control de natalidad, economistas estudiosos y otros que a menudo encuentran terreno en común pero cuyo alineamiento de ninguna forma está garantizado. El Partido Republicano, por otra parte, generalmente ha sido un monolito que emplea una ortodoxia que nadie se atreve a cuestionar (o que nadie se atrevía a cuestionar hasta que llegó Donald Trump, motivo por el cual el establishment piensa que decir “¡pero no es un verdadero conservador!”, puede hacer que la pesadilla desaparezca).

Entonces, ¿por qué son tan distintos los partidos? Bueno, la respuesta es (aquí se rompe el manuscrito).

Bueno, realmente no. Pero es una intriga. Creo que la “asistencia social por extremismo ideológico” (todos los puestos de trabajo siempre disponibles en laboratorios de ideas y organizaciones mediáticas de ala derecha para los fieles subordinados) es parte de la historia. Pero tiene que haber más.

Twitter: @NYTimeskrugman

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