Opinión

Así vamos... TV: Oligopolio, imaginario social, poder

El haber declarado a Televisa y a Telmex como “preponderantes” por el IFETEL es, sin duda un importante avance en el sector. Los mexicanos tenemos dos intereses: como individuos y como sociedad. Como individuos, queremos pagar menos por un servicio mejor; como sociedad, queremos programas que enriquezcan nuestro espíritu y no lo empobrezcan o avasallen. Lo primero aún no es evidente, lo segundo aún menos en el caso televisivo.

Veamos la TV. En la sociedad actual la fuente principal de poder proviene del control que se pueda tener sobre el imaginario que una sociedad elabora sobre su propia reproducción social. No es que se desconozca la importancia que tiene el dominio sobre los medios de producción o capital o sobre las fuentes de energía, pero de esos tres elementos: el imaginario social, el capital o las fuentes de energía, el primero es clave. Una parte de este planteamiento la recibí en mis cursos de doctorado con el Profesor Maurice Godelier en Paris.

Diversos autores coinciden en que, para actuar en el conjunto de interacciones sociales en que vive el hombre, se requiere tener una idea sobre quién es el otro con el que se va a actuar y sobre la propia identidad de sí mismo. Además, la identidad propia necesita tener una concepción del grupo o la sociedad, en la cual se interactúa y de los poderes que en ella se ejercen.

Nosotros pensamos que el imaginario social se configura a partir de las ideas sobre la propia identidad, sobre quién es el otro con el que interactúa, qué debo de esperar de éste (colaboración, agresión, amor, odio, etc.), sobre la sociedad en que se vive (cuáles son valores, cuáles son las reglas de la acción individual, cuáles son los premios o castigos que se deben esperar por tal o cual conducta) y sobre las restricciones que me impone el poder y de las posibilidades que se tienen de acceso al mismo. Todo este conjunto de ideas que son fundamentales para el individuo y para la sociedad, no provienen de la ciencia sino que surgen de la doble relación que existen entre la cultura en que nace el individuo y las formas de aprendizaje de la misma (educación de los padres, de la escuela, de los amigos y de la TV) y de la acción que el individuo hace de esta cultura heredada por medio de la selección de los elementos culturales que él acepta o rechaza o de las ideas que él mismo se forja. El imaginario social es esencial en la formación del individuo, la sociedad y el poder. El imaginario social se forma de una cosmovisión, de una socio-visión, y de una política-visión que es la forma en que se concibe, se acepta o rechaza el poder.

El imaginario social es el centro, el núcleo de lo que nos hace como individuos y como sociedad, y es la clave de la legitimidad de un poder dado.

La televisión es hoy en día, el instrumento más importante que incide en la configuración de este imaginario. Hay que decirlo con toda claridad, en la sociedad actual y más en la mexicana, los padres y la escuela han perdido importancia frente a la TV. Las horas que se pasan frente al aparato son una buena parte del día y es con mucho, la principal actividad de los mexicanos. La TV tiene dos elementos fundamentales: es productora de imágenes que pasan al cerebro sin un proceso reflexivo; es además, la principal fuente de información que el cerebro recibe del mundo externo.

Cuando se está frente al aparato, se está en condición totalmente pasiva ya que los dos sentidos básicos: el oído y la visión están totalmente captados. Las imágenes visuales y auditivas pasan lo suficientemente rápido como para que el cerebro tenga la posibilidad de trabajarlas con reflexión. El televidente mientras está frente al aparato, suele ser un ente que capta sin reflexión y así, el ejercicio de la reflexión se pierde o deteriora. La neurociencia ha demostrado que más del 90 por ciento de la actividad cerebral se realiza en el interior del cerebro y que sólo una reducida fracción de su actividad proviene del exterior. Hoy día la TV es el principal contacto de información que reciben los ojos y el oído. La TV embrutece y domina la información externa al cerebro.

La TV es la principal fuente de configuración del imaginario social y por tanto de la determinación de lo social, de los valores, de los tipos de conductas, del vestir, del comer, de los deseos de la sociovisión y la políticovisión. Por ende dejar todo el sistema sin cambios de contenidos y sin proponer cambios enriquecedores al espíritu, no sólo es una aberración o un acto de sometimiento del poder público; es mucho peor, ya que es sentar las bases de la destrucción de los fundamentos de nuestro imaginario social y por consiguiente de nuestra sociedad.

Profesor Investigador UAM-I.


Correo: asi_vamos@yahoo.com.mx