Opinión

Así vamos... Reforma energética y corrupción

A pesar de las declaraciones oficiales, el repunte económico real parece alejarse cada vez más. Las reformas no están dando el resultado esperado. Es cierto que las reformas tardarán en hacerse efectivas, pero si los inversionistas creyesen en ellas, anticiparían desde hoy el futuro repunte y comenzarían a realizar las inversiones para poder sacarle jugo a los posibles beneficios de las mismas. El hecho es que el crecimiento de la inversión es incluso negativo (- 0.5 por ciento anual en febrero pasado) y por ende, no existe tal anticipación positiva sobre los posibles beneficios de las reformas.

Las preguntas realizadas por el cineasta Cuarón en torno a la reforma energética, son muy importantes. Hoy me ocuparé de la pregunta relativa a cómo evitar la corrupción en los contratos.

El gobierno finca su respuesta en 7 “mecanismos de transparencia”.

"En primer lugar, todas las rondas de licitación para asignar los nuevos contratos de servicios, utilidad o producción compartidas, y licencias para producir gas natural o petróleo, así como sus lineamientos, serán públicos.

En segundo lugar, los propios contratos, como instrumentos jurídicos, contarán con cláusulas de transparencia para que los pueda consultar cualquier interesado.

En tercer lugar, las empresas exploradoras y extractoras de gas natural o petróleo deberán hacer públicos los costos en los que incurran y los pagos que reciban en consecuencia.

En cuarto lugar, también serán públicos, transparentes y auditables los recursos que reciba el Estado por el gas natural o el petróleo que se extraiga consecuente con los nuevos contratos que establece la reforma, así como la forma en que dichos recursos serán utilizados.

En quinto lugar, los órganos reguladores estarán sujetos a estrictas normas de transparencia y rendición de cuentas.

En sexto lugar, Pemex y CFE deberán de revelar información en los mismos términos que las empresas que cotizan en bolsa bajo los más estrictos estándares internacionales.

Finalmente, la reforma energética establece un arreglo institucional de pesos y contrapesos entre cuatro instancias del Estado…, corresponderá a la Secretaría de Energía, el diseño de los contratos; a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la definición de los términos fiscales; a la Comisión Nacional de Hidrocarburos, la licitación y su administración técnica y, finalmente, al Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo la recepción y administración de los ingresos y pagos que se deriven de los contratos.”

No tengo nada en contra de los planteamientos anteriores, sólo que no los creo ni creíbles ni suficientemente eficaces. Para ser creíbles necesitarían estar fincados en un estado de derecho con el que no contamos. Para ser eficaces necesitarían fincarse en una eficiencia administrativa que tampoco disponemos.

Es, a nuestro juicio, una manifestación más de las ruinas en que se encuentra el estado de derecho en nuestro país.

La confianza es un factor fundamental del cemento social para la cohesión social y el funcionamiento adecuado de los procesos sociales. Este bien social y público, que es la confianza, se encuentra en ruinas. Los ciudadanos no creemos en nada que venga de las autoridades y de los partidos políticos.

Nos enfrentamos a leyes mal hechas y además, una buena parte de los ciudadanos no creemos ni en los procedimientos jurídicos ni en las resoluciones de los jueces. En casi todos los casos, todo queda embrollado y confuso y todo inspira desconfianza.

La confianza se puede definir como el esperar de la conducta del otro un comportamiento adecuado a una ética socialmente aceptada. El otro puede ser una persona, una institución, el gobierno, o cualquier persona o institución empresarial, gubernamental o jurídica. La ética ha sido variable en la historia y depende de las relaciones sociales y de la cultura establecida, pero en cada sociedad siempre hay una idea ética predominante y es en términos de ésta, que se establece la confianza.

El Estado de derecho requiere Leyes adecuadas y bien hechas, procedimientos jurídicos apegados a estas leyes y un sistema de confianza de los ciudadanos en las leyes y procesos jurídicos. No contamos con esto y por eso es difícil creer en los 7 “mecanismos de transparencia”. De transparencia y mecanismos equilibradores de poderes se nos habla desde hace varios lustros y cada vez estamos peor.

Sobre la eficacia administrativa de nuestra alta burocracia, tenemos sobradas experiencias sobre su mediocridad ante la complejidad de los procesos reales.

*Profesor Investigador UAM-I.

Correo: asi_vamos@yahoo.com.mx