Opinión

Asesinos, violadores
y el muro

 
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Muro fronterizo México-EU

Un caso terrible de violación de una menor, en una escuela que se encuentra a una media hora de la Casa Blanca, podría ser la clave para entender la estrategia antimigrante de Donald Trump.

El pasado jueves dos estudiantes indocumentados identificados como José Montaño de 17 años y Henry Sánchez de 18, procedentes de El Salvador y Guatemala, respectivamente, fueron acusados de violar a una niña de 14 años en el baño de hombres de la escuela secundaria de Rockville, en el estado de Maryland –media hora de la Casa Blanca.

Ambos acusados habían estado menos de un año en Estados Unidos. Montaño será juzgado como adulto en los tribunales estadounidenses y Sánchez ya tiene una orden de deportación por parte del ICE por haber llegado a Estados Unidos de manera ilegal.

¿Pero por qué este delito podría tener un impacto en la vida de millones de indocumentados en Estados Unidos? Este lunes y martes fueron los peores días de la muy, muy incipiente presidencia de Donald Trump.

Básicamente el director del FBI anunció en una audiencia legislativa que hay una investigación penal en contra de personas involucradas en la campaña a la presidencia de Donald Trump por posible conspiración con el gobierno ruso para impactar los resultados de las elecciones de Estados Unidos. Esta investigación se inició desde el verano pasado.

Además, el Departamento de Justicia, el FBI y otros organismos de inteligencia aseguraron a los legisladores que no hay ninguna información, ninguna evidencia que señale que el expresidente Barack Obama ni los organismos de inteligencia británica ordenaran que se interceptaran las comunicaciones de Trump. O sea que el presidente es un embustero o sintió la necesidad de usar una estrategia de acusación /ofuscación/confusión ante las crecientes imputaciones en su contra.

En medio de este panorama parecería que la legislación 'reina' del presidente Trump, que es 'eliminar y reponer' el obamacare –legislación que ha permitido que millones de personas puedan acceder a un seguro médico–, está tambaleando y podría no tener el apoyo suficiente de legisladores republicanos de la Cámara baja.

Han sido días terribles para el presidente Donald Trump. Por eso, sorprendió que esta semana, ante los golpes políticos que ha recibido Trump, en la conferencia diaria, el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, aprovechara para lanzar un comentario acerca del incidente de la violación en la secundaria Rockville. “El presidente reconoce que la educación es un asunto estatal y local, pero yo pienso que es preocupante lo que pasó aquí”, dijo Spicer en Maryland. “Yo pienso que la ciudad debería de revisar sus políticas y pienso que esto es algo que las autoridades deberán revisar”, continuó el secretario de Prensa. Spicer dijo que la violación ocurrida el jueves fue un suceso “espantoso, perturbador, horrible y cualquier otro adjetivo que se les ocurra”.

Con resaltar la violación de esta niña de 14 años, que aparentemente también era indocumentada, la Casa Blanca está de nuevo recurriendo a su verdadera estrategia en contra de los migrantes: asustar a los estadounidenses subrayando la peligrosidad de los indocumentados.

La estrategia antimigratoria de Donald Trump no son las deportaciones masivas, o atacar a las ciudades santuarios con legislación, o la construcción del famoso muro. Es asustar a los estadounidenses.

Y esto fue la estrategia desde el primer minuto de su campaña. Cómo olvidar sus comentarios relacionados con los mexicanos [a quienes llamó] violadores y criminales que llevan sus drogas a Estados Unidos. Con esto justificó su muro y la razón por la cual México tendría que pagarlo. Y durante la campaña, durante la convención y los primeros días de su presidencia, los padres de las víctimas de crímenes de indocumentados. De las pocas cosas que sí ha podido sacar adelante Trump es la instalación de una oficina especial para víctimas de indocumentados.

Y a pesar de los casos de crímenes violentos por indocumentados que menciona Donald Trump, la realidad continúa siendo que personas indocumentadas en Estados Unidos son menos violentas que el resto de la población. Pero esta realidad no le sirve a Donald Trump. Más que deportaciones masivas o un muro, Trump busca que la animosidad y odio hacia familias de indocumentados sea tal que éstos simple y llanamente busquen regresar por su propia cuenta.

Twitter: @Amsalazar

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