Opinión

Arte moderno

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Yayoi Kusama. (Cuartoscuro)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil bajaba la cortina de la semana y se disponía al reposo del guerrero. Mju. Algunos destellos de estos espesos días iluminaron como un relámpago su memoria oscura (lo que se dice poetry). Miles de jóvenes pernoctaron a las afueras del Museo Tamayo envueltos en frazadas, metidos en casas de campaña, calentándose el alma con un café caliente y mirando la oscuridad sólo derrotada por los movimientos ingrávidos de las ardillas en los árboles de Chapultepec (lo que viene siendo la prosa inspirada).

Miles de personas, cientos de miles, 335 mil en 16 semanas en la lateral de avenida Reforma, frente al Museo Tamayo, para conseguir un boleto. La causa: la exposición de Yayoi Kusama llamada “Obsesión Infinita”. De inmediato, los comentaristas echaron las champañas al vuelo, ¿o cómo era? En México sí hay público para el arte moderno, en nuestro país se aprecia el talento de los grandes, vean las colas para entrar al museo, bendito sea el Dios del arte, ¡viva México!

Kusama

La lectora y el lector se preguntarán quién rayos es Yayoi Kusama. De veras, con ustedes no se puede, hay que refinarse. La señora Kusama tiene 85 años, viste unos atuendos de bolitas como los de la Patita, sí, la famosa Patita de Gabilondo, usa peluca roja y parece asustada, casi un personaje de Viaje a las Estrellas.

Como sea, Kusama ha sido precursora del arte pop, del minimalismo y el arte feminista. Además, Kusama ha sido una potente instaladora y performancera. Si ustedes creen que Gamés sabía todo esto de Kusama están equivocados, Gil se ha internado en Wikipedia para enterarse.

Volvamos a las largas colas frente al Museo Tamayo. A Gilga no puede sino parecerle bien que los jóvenes quieran ir a un museo; de hecho, Gamés se abraza a sí mismo por este triunfo de la cultura universal. Ahora mal, Gil tiene la impresión de que los cuartos con foquitos, “se llama Infinity Room”, atraen a ese público. Entre las obras de Kusama hay muchos foquitos, si te metes un chubi, los pinches foquitos te inspiran un universo, wey. También hay zapatos de mujer blancos con periódico adentro. ¿No es periódico? ¿Y qué tienen de malo esos cuartos con foquitos? Nada, nomás faltaba.

El vacío sin límites

Juan A. Gaytán, flamante director del Museo Tamayo tiene respuestas: “no es que la idea de la selfie haya encajado en el Infnity Room, es el Infinity Room el que llama a la foto”. En entrevista con Lourdes Zambrano de su periódico Reforma, Gaytán dijo que la exposición de Kusama “no se trató de un fenómeno accidental, ni sólo del espectáculo de tomarse una selfie sino de una inmersión sensorial que por momentos tuvieron los visitantes con un cuarto que imita al vacío sin límites, eso es deseoso para cualquiera”.

Gil siente algo, pero no sabe qué. Gaytán tiene razón, el amplísimo estudio también invita a una inmersión sensorial que por momentos siente Gamés, a quien por lo demás el vacío sin límites lo pone muy nervioso. Gamés les tiene una noticia, óiganla bien: se lleva el amplísimo estudio al Tate Gallery de Nueva York. Primicia: se exhibirá en marzo después de una curaduría que incluirá a profesionales albaneses y artistas de Andorra la vieja.

Psicología

Para explicar el éxito rotundo de la exposición de Kusama, Gaytán, flamante director del Museo Tamayo, dice: “Estás en México en 2015, a tres, cuatro meses de sucesos que han sacudido la psicología de los mexicanos. Por ese lado me voy yo. No es accidental”.

Caracho, qué verdad más grande: Tonchita, después de los desparecidos de Ayotzinapa no nos queda más ilusión que tomarnos unas selfies en la exposición de Kusama. Anjá. Hipolito, le han encontrado al presidente otra casa que tiene que ver con un contratista, no nos queda más remedio que dormir en Chapultepec para obtener un boleto de la gran exposición de Kusama. Mamá, el crudo ha bajado como la espuma, mejor vámonos a ver la exposé de Kusama. Nicasio, la volatilidad del peso nos desquicia, te invito a ver unos cuartos con foquitos muy acá. ¿Qué le pachó a Gaytán? En fon.

Sí, los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras unas geishas se acercan con bandejas que soportan Glenfiddich y esencia exóticas así como brebajes misteriosos, Gamés pondrá a circular en el mantel tan blanco esta máxima de Susan Sontag: “El arte es seducción, no rapto”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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