Opinión

Arropar a Peña con el dólar a 25 y México en recesión 

 
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Peña. (Reuters)

Me llamó mucho la atención la forma en la que en los minutos y horas subsecuentes a la cancelación del viaje a Washington por parte del presidente Enrique Peña ayer, no se haya registrado una andanada de aplausos de parte de los políticos de oposición ni de la sociedad, para agradecerle el gesto. Pareciera que todo mundo se quedó impávido, sin saber qué hacer. Hasta le reclamaron en redes sociales que la cancelación la había materializado Trump, no él.

Peña hizo lo que muchos mexicanos le pedían, cancelar el viaje. Con esa carta se jugó mucho, pero dignificó la postura de nuestro país frente a Trump. Tras esas primeras horas, vino el castigo de Trump: quiere cobrar 20 por ciento a las importaciones mexicanas, para pagar el muro. Esto no puede significar otra cosa, sino que se abrió la puerta a un escenario económico fatal. Si la rispidez crece, y los términos de la renegociación del TLCAN tienen como base lo visto ayer, no es descabellado pensar que el dólar pudiera llegar a 25 pesos, o que la economía mexicana pudiera caer en una recesión durante varios trimestres. Estos son los días críticos.

La gran pregunta es si la sociedad y los políticos de oposición están dispuestos a arropar al presidente Peña durante los siguientes meses, incluso en un escenario en el que la dignidad y honorabilidad nacional sea lo más importante a rescatar, pero las variables económicas sufran.

En otras palabras: ¿estará la gente lado a lado, y hombro con hombro con Peña cuando tenga que pagar la gasolina más cara, le cancelen las órdenes de compra a su empresa o despidan a sus hijos del trabajo?

¿Le aplaudirán a Peña la firmeza ante Trump a pesar de que económicamente el país se descalabre? Por lo que vimos ayer, no será así (o no todavía). Si lo hubiese sido, desde la mañana habríamos visto el hashtag #TodosConPeña o algo similar. Pero no fue así.

El presidente Enrique Peña merece todo nuestro respaldo, público y privado, en este momento histórico. Podrá equivocarse, pero ha quedado claro que quiere defender la honorabilidad de la nación, y el bienestar de la gente. Y si con esa dignidad intacta saca algo positivo de la renegociación del TLCAN, entonces ganaremos mucho. Pero si no, la sociedad debe prepararse para arroparle en un escenario donde los costos económicos pueden ser cuantiosos. Nada que no podamos superar; solo hay que estar dispuestos a ello y posicionarse del lado correcto.

Y el canciller Luis Videgaray es el último que tiene que cortar el diálogo.

Su trabajo es ese: diplomático; y hay que tener en cuenta que ahora mismo no tenemos embajador allá. De tal suerte, seguiremos dependiendo de sus altas capacidades para que este gran bache no haga descarrilar todo el tren.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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