Opinión

Arrigunaga y el nuevo fraude de Banamex

Qué desafortunada la nueva noticia de Banamex, que reincidentemente pone a este banco en el terreno del fraude, al revelarse ayer uno pequeño (15 millones de dólares), pero significativo porque involucra de alguna forma a Javier Arrigunaga, el director general que hace unos días renunció y que había salido tan bien librado del proceso de Oceanografía –a pesar de la compleja y variopinta personalidad de Amado Yáñez, su controvertido dueño.

El párrafo de la nota de Bloomberg, firmada por el reportero Dakin Campbell, fue contundente: “Citigroup –cuya unidad Banamex es el segundo banco más grande de México–, dijo el 4 de octubre que su director general Javier Arrigunaga renunció luego de 12 años de laborar en la firma. Su salida estuvo relacionada al descubrimiento del fraude en la división de seguridad personal, que se dedica a proveer servicios de protección a los ejecutivos de la compañía, y de la cual se encontró que estaba cobrando sus servicios a personal ajeno a la compañía por proveerles servicios similares, de acuerdo con una persona que conoce el tema pero que pidió no ser identificada porque los detalles de la investigación no son públicos”.

Para quienes conocemos a Javier Arrigunaga es muy difícil afirmar que se trata de un tipo fraudulento y de negocios obscuros. Todo lo contrario. Javier siempre se distinguió en su cargo en Banamex por su claridad estratégica, orientación a resultados, bonhomía, y por la ética, que le salía por los poros. ¿Acaso es un hablador que engañó consistentemente a los banqueros que presidió? Por supuesto que no.

¿Por qué entonces esta agresión desde Nueva York contra él? Por la sencilla razón de que fueron los controles de riesgo neoyorquinos los que fallaron en el caso Oceanografía. Javier lo sabía, y resistió estoicamente cada embate durante los últimos meses. Asumió una culpa que no le tocaba; pero a todos nos quedó claro que la organización es la que estaba enferma, y esa estructura organizacional no la diseñó Javier. Se diseñó en Nueva York.

Que mala leche la de los estadounidenses. El fraude destapado ayer parece más un caso montado que otra cosa (el propio Michael Corbat declaró ayer que “el fraude no es significativo financieramente”, y que en México ya hicieron los “cambios significativos para fortalecer procesos y controles”). No obstante, quienes orquestaron esta obra saben que el golpe mediático es efectivo en la inocente opinión pública mexicana, por lo que, quiera o no, Banamex tendrá que hacer esfuerzos para desvincular su marca de la palabra “fraude”.

Y alguien de alto nivel, ya, debe rescatar a Arrigunaga, que tiene una gran historia que contar. Historia que Nueva York no quiere que se sepa…

Twitter: @SOYCarlosMota