Opinión

Arne aus den Ruthen, el vigilante

 
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Arne Aus den Ruthen Haag. (Cuartoscuro)

Arne aus den Ruthen Haag no sólo tiene nombre de defensa central de la Selección Holandesa de Futbol, una de esas temibles murallas infranqueables, además es una especie de vengador anónimo que castiga a los ciudadanos infractores y los exhibe en las redes mediante Periscope, una trasmisión en vivo de las faltas que pesca en el laberinto urbano de la delegación Miguel Hidalgo.

Gil leyó en su periódico Máspormás la semblanza y entrevista de Nacho Lozano con el vigilante. Escribe Lozano: “aceptó trabajar para Xóchitl Gálvez con tres condiciones: no responder llamadas telefónicas (desde hace quince años no las contesta), no trabajar los fines de semana y despedir a los colaboradores que no dieran buenos resultados, aunque fueran recomendados por Gálvez”.

Allá va el buscador de ciudadanos infractores vestido con sus pantalones de mezclilla, su camisa a cuadros y su sombrero, una especie de Indiana Jones de la delegación Miguel Hidalgo, su látigo se llama Periscope: Arne Jones y la última cruzada. Este funcionario público dice que él no gobierna para la comentocracia: “yo gobierno para los vecinos”.

El city manager de la Miguel Hidalgo expone su idea del buen gobierno: “(los gandallas) son antagónicos a las virtudes de la convivencia urbana.

“Y a ellos los sanciona la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México.

“Hablo de los que no recogen las heces de sus perros, los que beben en la vía pública y entre otros, los que la obstaculizan. Y cuando un ciudadano ve que al gandalla no le pasa nada pues él también se vuelve gandalla y entonces hay una epidemia de gandallismo”.

Ahora todo le resulta claro a Gil, con razón un día le dio por emborracharse en la calle, dejar en el suelo la mierda de su perro, depositar la basura al pie de un árbol, apartar con un bote de cemento un espacio en la vía pública, hacer ruido con panderos y trompetas. Al fin lo sabe Gamés: se trataba de un contagio. Como con la gripa, un hombre o una mujer te saludan y te fastidiaron dos semanas. “Epidemia de gandallismo”, gran idea, sobre todo conceptual.

EL PERSEGUIDOR
La exhibición de una falta administrativa, o como se llame, y su publicación acompañada de una descalificación moral no le gusta a Gilga. Se empieza llamando “cochinón” a quien tira la basura en la calle, se le graba para escarnio social y acabamos reproduciendo conductas inmorales. Las historias de los comités de vecinos cuentan tramas de delación, denuncia, intriga y mentiras. Dice Arne: “Hacemos un gran equipo (con Xóchitl Gálvez). Nos entendemos perfectamente bien, ella tiene algo de lo que yo carezco, que es inteligencia emocional, y yo tengo algo que ella no recibió: una educación muy estricta, mis apellidos son de origen suizo y alemán, por lo que estoy acostumbrado al orden”.

Ay, Dios de bondad. Primero que nada, Arne (Gil ya siente que es su amigo) si usted y Xóchitl se entienden tan bien: cásense. El orden alemán de Arne, y la inteligencia emocional de Xóchitl lograrían una pareja irrepetible. ¡Achtung! Grabo ciudadanos ojetes cometiendo vilezas. Tranquilo, cielo, no todo en la vida es el orden alemán, mira: podemos pedirles a estos ciudadanos que se sienten en una banca de mampostería después de estar tres horas bajo el sol. Arne, no te des esos topes en la cabeza porque vas a dañar tu fantástico cerebro suizo-alemán. ¿De verdad, los alemanes y los suizos son mejores que los mexicanos ojéis? Gil ha cometido un error: Arne no tiene nombre de defensa de la Selección Holandesa de Futbol sino de sargento alemán del año de 19… En fon. ¿Poco racista?

DERECHOS HUMANOS
Gil lo leyó en su periódico El Universal. La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México solicitó a la delegación cancelar el uso de Periscope por considerar que viola las garantías de seguridad jurídica, la honra y la protección de la imagen. Xóchitl Gálvez injertó en pantera y respondió que no hay violación alguna a los derechos humanos pues utilizan esa herramienta en lugares públicos.

A Gil le ha dado por pensar lo que ocurriría si dos o tres ciudadanos siguieran a Arne y Xóchitl día y noche con su celular, siempre en lugares públicos. Muy cómodo. Todo ha cambiado, hace tiempo los ciudadanos pretendían vigilar a los funcionarios públicos; de pronto, los funcionarios graban, vigilan y exhiben a los ciudadanos. Caracho.

La máxima de Albert Camus espetó en el ático de las frases célebres: “No hay nada más despreciable que el respeto basado en el miedo”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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