Opinión

¿Ariste… quién?

En Miami tiene un Maserati y un Ferrari, y en México maneja una lujosa motocicleta BMW. Le gustan los relojes costosos y a veces es muy intolerante, como en una ocasión cuando el valet parking del hotel Mandarin Oriental rayó ligeramente uno de sus autos de lujo, e hizo tal escándalo que se convirtió en leyenda popular. A sus 48 años, quien se da vida de junior es Francisco Aristeguieta, jefe para México y América Latina de Global Transaction Services (GTS) de Citi, que desde febrero del año pasado sólo reporta al poderoso jefe del grupo financiero, Michael Corbat, en Nueva York. Su nombre es muy poco conocido fuera del medio, pero en la institución está hoy altamente cuestionado: en su área se dio el quebranto de casi 500 millones de dólares de Oceanografía a Banamex, con facturas falsas de Pemex.

Aristiguieta llegó a México formalmente a principios de 2010. Su nombramiento fue anunciado el 25 de febrero de ese año, con la fuerza de un torbellino. Efectivo el 1 de marzo, Aristeguieta, un veterano de 15 años en Citi, altamente exitoso en el manejo de las actividades corporativas y para los consumidores del banco en los países de la región andina, asumiría la jefatura regional de GTS, que incluye manejo de efectivo, servicios y finanzas comerciales y factoraje. Hasta febrero de 2013, sus jefes inmediatos eran Francesco Vanni d’Archirafi, director ejecutivo de GTS, y Fernando Quiroz Robles, director ejecutivo de clientes institucionales en México y América Latina. Desde entonces, sólo a Corbat reportaba. El quebranto a Banamex se dio, precisamente durante 2013.

Aristeguieta fue promovido a México en un entorno discursivo donde parecía que sólo el cielo era el único límite para las ambiciones del banco. Venezolano de nacimiento, creció al amparo de Manuel Medina Mora, pieza clave en la operación de venta de Banamex a Citi en los 90, que lo llevó a ser una de las grandes figuras globales de la institución neoyorquina. Aunque obsequioso con Medina Mora, quien era el director ejecutivo del grupo en México y América Latina, además de jefe de Banca para el Consumidor en Estados Unidos, siempre dio buenos resultados en las áreas de su cargo.

El brazo derecho del mexicano fue visto como un buen relevo de Medina Mora, que empezaba a caer, desde 2010, ante los ojos de los altos mandos de Citi. El banquero mexicano tuvo una carrera ascendente en Citi, donde además de sus funciones, lo hicieron presidente del Consejo Global de Consumidores, con la responsabilidad para diseñar e instrumentar la estrategia mundial, en un movimiento donde, al ir hacia arriba, comenzaban a quitarle facultades. Una de ellas, precisamente, fue el nombramiento de su protégé, Aristiguieta, quien lo sustituiría como jefe regional en América Latina y sin reportarle a él. Es la paradoja del escándalo de Oceanografía. La decisión de Corbat de excluirlo de la nueva área de negocio, le restó responsabilidad en el quebranto.

Por el contrario, Aristiguieta, quien comenzó a separarse de Medina Mora y cambiar de lealtades, se encuentra en el centro del fraude. El venezolano decía que si los países andinos, que incluso la suma de todos no tenía el potencial de México, daban utilidades por más de 300 millones de dólares a Citi, porqué no podría hacer lo mismo con México. El factoraje con Pemex, una empresa que nunca podría quebrar, era el primer piso de la escalera al cielo. Con su llegada, Citi quiso construir a partir de GTS, una nueva área de servicios tan fuerte como en otras partes del mundo, dentro de un proceso de expansión que el banco veía con las empresas proveedoras de servicios de Pemex.

Bajo su conducción, nuevos nombramientos reforzaron el área de factoraje. Aristiguieta nombró el 27 de abril, antes de cumplir dos meses en su nuevo cargo, a Roberto González Barrera como jefe de GTS en México, efectivo inmediatamente. “Este es un paso muy importante en la consolidación de nuestra estrategia de crecimiento en GTS México, por lo que estamos seguros que su designación nos permitirá desarrollar la estructura necesaria para lograr los resultados agresivos que nos hemos fijado para este negocio”, dijo en un memorando interno. González Barrera comenzó a realizar los cambios en la estructura de GTS en agosto de ese año, en donde contrató a Alfonso Ortega Brehm como director de Productos de Crédito GTS y a José Ortega Rivera, a cargo de Channel Finance, responsable de factoraje. La semilla del quebranto se sembraba.

Tras estallar el escándalo de Oceanografía en febrero, Banamex y Citi realizaron sus investigaciones internas. Como resultado, 11 ejecutivos del área de Citi fueron despedidos. Entre ellos el propio González Barrera y Ortega Brehm. Ortega Rivera, responsable de manejar el factoraje de Oceanografía, fue despedido en 2012 cuando una auditoría interna estableció un conflicto de interés con Amado Yáñez Osuna, principal accionista de la empresa, quien pagó más de dos millones de pesos a cuentas de su esposa y su madre por, presuntamente, unas obras de arte. Ortega Brehm, es uno de los tres ejecutivos de Citi con orden de aprehensión por el quebranto.

González Barrera, hasta ahora, no tiene problemas judiciales, pero tampoco empleo. Aristiguieta mantiene el empleo, pero también la responsabilidad interna en el grupo financiero del relajamiento de los controles internos que llevaron al fraude, y por lo cual, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, se espera, sancione al banco.