Opinión

Apuntes para la pelea

    
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México y Estados Unidos. (Shutterstock)

La relación entre los gobiernos de México y de Estados Unidos nunca ha sido fácil. No lo fue ni con Obama y su récord de deportaciones (sólo en 2015 expulsó a 242 mil paisanos, 72.7 por ciento de los deportados ese año fiscal http://bit.ly/2hZIz4h).

Es la hora de pelear por los intereses mexicanos. De cara a la entrevista que el presidente Enrique Peña Nieto sostendrá con el señor Trump la semana entrante, van algunas citas sobre cómo dos presidentes de México lidiaron con el vecino del norte en momentos complejos. La agresiva posición estadounidense de entonces parece no tan lejana a la actual.

Primero, Miguel de la Madrid, que en ocasión de una visita a Reagan expuso:

“El viaje a los Estados Unidos, en cambio, requirió ser pensado y planeado con todo cuidado, pues el ambiente en que se realizara afectaría el proceso de todas las negociaciones que sostenemos con ese país. La construcción de un ambiente adecuado resultaba difícil pues, aparte de los múltiples asuntos bilaterales concretos, tales como los problemas de migración, de comercio o de financiamiento que deseaba tratar con el vigor que en mi opinión exigía el problema de la deuda latinoamericana, sabía, por otro lado, que el presidente Reagan daría gran importancia al tema centroamericano. Mantener una postura firme y digna, pero sin caer en la agresividad, era mi meta.

“Así, mientras Reagan utilizó un lenguaje innecesariamente duro, el mío fue diplomático. Hablé de Derecho Internacional, de la autodeterminación de los pueblos, de la no intervención, de la igualdad jurídica de los Estados, de la solución pacífica de controversias y de la cooperación internacional para el desarrollo.

“En cuanto a (John) Gavin (embajador norteamericano en México), resulta necesario torearlo, evitando caer en su trampa (…). Lo que hay que hacer es dejarlo que se equivoque, que tropiece con la realidad, para que el rechazo surja de la sociedad.

“Parece absurdo que los Estados Unidos quieran tratarnos a patadas. Sin embargo, eso es exactamente lo que están haciendo.

“Tengo que responder a su agresividad, consciente del peligro que implica. Esto es, consciente de que, en Estados Unidos, hay una política dura, respaldada por una opinión pública neoconservadora. Sé que las decisiones del presidente Reagan son un imponderable a considerar, pero quiero que ellos también me consideren un imponderable. Mi decisión de ponerles un alto puede elevar peligrosamente el nivel de tensión en las relaciones entre México y Estados Unidos con un alto costo para nosotros, pero también sería muy costoso para ellos, pues saben que la mayoría de nuestra sociedad apoyaría el gobierno y dejaría fluir con fuerza su antinorteamericanismo.

“Como resultado de mi advertencia hubo un alivio, cuando menos temporal en la tensión. Ello me recuerda la frase de Tácito que dice: ‘cuando se tolera un ultraje, se invita el próximo’”.

Por su parte, José López Portillo planteaba:

“Traía yo la tesis que llamé del paquete, que desarrollaría en todos los encuentros con los presidentes de los Estados Unidos: no podemos tratar de modo separado, sino en conjunto, lo que es complejo. Comercio, tecnología, inflación, financiamiento, deuda, moneda, tráfico de drogas, contrabando, indocumentados, todo está en todo.

“Yo me negaba a tratarlos aislados. La migración es, en gran parte, un problema de empleo y de salarios que se resuelve si logramos un desarrollo que nos permite exportar productos en vez de brazos. Pero esto sólo se logra ordenando financiamiento, moneda, comercio, transferencia de tecnología, etcétera. El tráfico de drogas, en el fondo, es un problema de demanda en Estados Unidos”.

Fuentes: Cambio de Rumbo, FCE. Mis Tiempos, Fernández Editores, respectivamente.

Twitter: @salcamarena

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