Opinión

Aprender de los traspiés de la reforma educativa

 
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ME. Aprender de los traspiés de la reforma educativa.

Quizás no haya trabajo más árido y a veces más ingrato que instrumentar las reformas estructurales.

Era otro tiempo cuando el tema era conseguir que se dieran los cambios constitucionales, o a veces los de carácter legal, para reconstruir el andamiaje jurídico del país.

Al concluir el proceso se podía cantar victoria por la reforma realizada. Pero hasta allí todo era un cambio en el papel.

La instrumentación de las reformas muchas veces es un trabajo oscuro, anónimo y poco rutilante. Pero quizás es el más importante de todos.

Dice el adagio popular: el diablo está en los detalles. No importan los logros en el ámbito más general y conceptual, si se carece de la capacidad para convertirlos en acciones específicas y en cambios concretos, es como si los grandes cambios no se hubieran hecho.

Déjeme citar como ejemplo tres reformas contrastantes.

– La reforma educativa. Quizás es la más trascendental de todas pero al mismo tiempo la que más tiempo tardará en madurar. Está avanzando pese a todo con la evaluación del 87 por ciento de las promociones docentes en la SEP. Pero queda el negrito (o mucho más que eso) de no poderse instrumentar en Oaxaca, Michoacán y estar bajo fuego en otras entidades. No es trivial la solución a este obstáculo y requerirá el concurso de muchas autoridades, lo que exige energía, determinación e inteligencia. Hasta ahora no parecen haberse aplicado correctamente.

– La reforma energética. Es la otra cara de la moneda. La instrumentación de una reforma compleja y profunda como ésta, ha sido de lo mejor que se ha hecho. La baja en las tarifas de luz ya ha aprovechado la caída de los precios del gas. Y pronto se pasará la prueba de fuego de la primera subasta en hidrocarburos, la que será histórica. Los consumidores sentiremos pronto los beneficios de esta reforma y el impulso que dará al crecimiento aún no lo imaginamos.

– La reforma en telecomunicaciones. Ayer AT&T anunció inversiones por 3 mil millones de dólares. Su presencia se está convirtiendo en una sacudida a la competencia. Se requiere que, más allá de las ventajas que derivaron de las disposiciones legales, como la eliminación del cobro de larga distancia nacional, se propicie una competencia que mejore sensiblemente la calidad de los servicios al tiempo que hay una baja de costos. Aquí vamos a medias aún pues autoridades y reguladores todavía están buscando la cuadratura al círculo en diversos ámbitos.

Ojalá que la reunión que ayer tuvo el presidente Peña con su gabinete ampliado, en la que demandó acelerar los trabajos para la instrumentación de las reformas, haya habido más que el protocolo y la foto, y se haya dado la instrucción de que –como se decía antes– hay que ‘arrastrar el lápiz’ y entrarle al fastidioso trabajo de asegurar que las cosas se hagan bien.

Gran parte del éxito de las buenas políticas públicas, incluyendo reformas profundas, es su instrumentación. Y ahora estamos metidos en ella.

Hay que garantizar que a otras reformas nos les vaya a pasar lo que a veces parece ocurrirle a la educativa.

Twitter:@E_Q_

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