Opinión

Aplausos de pie
a Enrique Peña

Hoy culmina el sexenio de Enrique Peña Nieto. Hoy llega su gestión al “grado más elevado, significativo o extremado que puede tener”. La probabilidad de que materialice algo aún más significativo que la reforma energética es bajísima. Hoy es el culmen. Hoy, lunes 11 de agosto de 2014 cambia la historia de nuestro país. Y cambia dramáticamente luego del error de Lázaro Cárdenas de expropiar los activos de 17 compañías petroleras la noche del 18 de marzo de 1938. La pesadilla duró 27 mil 905 días; o 76 años, cuatro meses y 24 días.

Hubo quien nació y murió dentro de un México con energía estatizada, corrupta, ineficaz. Eso terminó.

No es popular dentro del gremio periodístico aplaudir la gestión de un servidor público. Los colegas le califican a uno de oficialista; los lectores, de corrupto. Ambos grupos, sin embargo, verán que ellos y sus hijos vivirán en una realidad energética mucho más próspera que la que nos había tocado a todos hasta ahora; y así como es justo aplaudir a un tenor por una interpretación majestuosa, a un deportista por un desempeño triunfante, o a un escultor por una pieza conmovedora, también lo es hacerlo a quien dedica su vida a generar consensos para transformar al país en favor del beneficio colectivo. Enrique Peña lo merece.

Tres atributos clave tiene la nueva realidad energética que nace hoy. El primero es que devuelve los mecanismos de mercado al sector. Dentro de estos mecanismos, el sistema de precios será la mano invisible que regirá la cantidad de intercambio de los bienes entre la oferta y la demanda. Vaya, regresamos a lo básico. La gente, las empresas y todos los consumidores podremos tener opciones para elegir y competencia entre los oferentes. La fotografía de México cambiará dramáticamente en un par de años.

El segundo atributo es el control regulatorio de primer nivel. La reforma que hoy se promulga reconoce que existen fallas de mercado inherentes a este sector, y dota a novedosos organismos (CRE, CNH, Cenagas, Cenace…) de la fuerza institucional para prevenir, corregir y en su caso sancionar a los nuevos jugadores del mercado de la energía. Esto evitará problemas derivados de información asimétrica. Es de oro contar con estas instituciones desde el inicio.

El tercer atributo es la transparencia hacia la ciudadanía y el compromiso al medio ambiente. Nunca como ahora habíamos visto un sector ser renovado desde su fundamento, y que las nuevas bases de su funcionamiento incluyeran la vigilancia expresa de todos nosotros, así como reglas específicas para que se respete el medio ambiente.
Enrique Peña Nieto puede no terminar su sexenio si se le antoja, que el cambio más trascendental para este país lo ha parido el día de hoy.

Twitter: @SOYCarlosMota