Opinión

Apertura y participación: claves para la democracia

 
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Paseantes en la Alameda. (Cuartoscuro/Archivo)

De acuerdo a los últimos resultados del Latinobarómetro, el respaldo de las y los mexicanos hacia la democracia en nuestro país, se encuentra dentro de niveles similares a los registrados en 1995; es decir, en un rango de entre 49 y 48 por ciento.

Si bien esto pudiera indicar una cierta estabilidad en la actitud de los mexicanos hacia nuestro régimen democrático, el hecho de que en la actualidad registremos niveles de respaldo similares a los de los hace poco más de 20 años, nos invita a reflexionar respecto al rumbo de nuestra consolidación democrática.

Particularmente considerando que en los años subsecuentes al inicio de este estudio se llegaron a registrar niveles de respaldo a la democracia de hasta 63 y 59 por ciento; pero sobre todo que, de acuerdo al mismo estudio, casi la mitad de la población refiere que, en algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático, siempre y cuando brinde resultados; que la corrupción ha aumentado como problema principal en los países de la región y que diversas instituciones y autoridades de gobierno registran una importante pérdida de credibilidad.

Ante esta situación, resulta pertinente reflexionar sobre las herramientas a nuestro alcance que pudieran contribuir a fortalecer nuestra democracia; y, en particular, en aquellas con el potencial para contrarrestar esta marcada pérdida de credibilidad de las y los ciudadanos en sus autoridades.

Sin duda alguna, la transparencia y la rendición de cuentas destacan como factores fundamentales para esta tarea por su capacidad para convertir el acceso a la información y el escrutinio público, en las bases sobre las cuales forjar una nueva relación entre autoridades y ciudadanos.

No obstante, a la par de ellos, es importante considerar también la adopción del modelo de gobierno abierto como una herramienta indispensable para impulsar la participación ciudadana dentro de distintos ámbitos de la vida pública, en los que el involucramiento de la sociedad resulta tanto enriquecedor como imprescindible.

En este sentido, la organización del “Seminario de Transparencia Legislativa: hacia un modelo de Parlamento Abierto”, evento realizado el día de ayer y promovido por el INAI, en coordinación con ambas Cámaras del Congreso de la Unión, universidades y diversas organizaciones de la sociedad civil, constituyó un hecho sin precedentes por la amplia disposición mostrada para avanzar en estos objetivos promoviendo mayores prácticas de transparencia proactiva al interior de ambas Cámaras.

Pero, sobre todo, por su voluntad para contribuir a superar la crisis de legitimidad que sufren un buen número de nuestras autoridades y legisladores, generando espacios, dentro del proceso legislativo, en los que las y los ciudadanos puedan incidir de manera efectiva en la construcción del marco normativo sobre el que se funde la construcción de un México más transparente y participativo.

Todo ello, sin dejar de lado el importante impulso que la implementación del Parlamento Abierto significaría para consolidar nuestra democracia a través de la creación de instituciones más abiertas, en las que sea posible garantizar una participación directa y efectiva de las y los ciudadanos como agentes de cambio para la resolución de temas de carácter público, desde el ámbito legislativo.

Sin duda alguna, el camino hacia el restablecimiento de la relación entre gobernantes y gobernados se encuentra lleno de importantes retos; aprovechemos la oportunidad que nos brinda la reflexión sobre el tema de Parlamento Abierto para impulsar una mayor y mejor participación ciudadana.

Aprovechemos la disposición al diálogo mostrada en el Senado para avanzar hacia la consolidación de nuestra democracia, de la mano de la transparencia, la rendición de cuentas y un nuevo vínculo de confianza entre gobierno y sociedad.

La autora es comisionada presidente del INAI.

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