Opinión

El TLCAN resulta favorable para las tres economías

 
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TLCAN

En los últimos días la retórica proteccionista enarbolada por varios miembros del gobierno de Estados Unidos, comenzando por el propio presidente Donald Trump, ha vuelto a cobrar fuerza. Se ha insistido de nuevo en el falaz argumento de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha sido negativo para la economía estadounidense y que ello es evidente por el hecho de que Estados Unidos tiene un déficit comercial con México. Esto, por diversas razones, no tiene ninguna lógica económica.

En primer lugar, se basa en erróneas concepciones mercantilistas que asumen que exportar es bueno e importar es malo; que un déficit comercial es algo malo y un superávit algo positivo. Si el presidente Trump hablara con los mejores economistas de las mejores universidades de su país, no encontrará uno solo que valide esta línea de pensamiento. Tanto las exportaciones como las importaciones pueden crear bienestar económico. Cuando un país importa más, lo que ocurre es que sus consumidores están adquiriendo bienes que son de menor precio o mayor calidad (de otra forma no los comprarían).

Si se quiere evaluar el impacto que el TLCAN ha tenido en el bienestar económico de los países que lo integran no se debe mirar si alguno tiene un déficit comercial o no. Se debe ver qué tanto ha crecido el comercio total entre sus miembros. Cada país tendría que ver qué tanto han crecido la suma de sus exportaciones e importaciones ya que ambas generan bienestar. Y si Estados Unidos hace este análisis, verá que su comercio con México se ha multiplicado varias veces desde que se firmó el TLCAN. Aún desde la visión miope de que solamente las exportaciones son buenas, se puede concluir, sin lugar a ninguna duda, que éstas se han multiplicado gracias al tratado y que podrían disminuir sin él.

En segundo lugar, como ya he comentado en otra ocasión, Estados Unidos no solamente tiene un déficit comercial con México. Lo tiene con el resto del mundo. Y este déficit no se explica por acuerdos comerciales sino por cuestiones macroeconómicas: Estados Unidos ahorra menos de lo que invierte y es eso lo que explica su déficit de cuenta corriente. Y, por cierto, el que un país ahorre menos de lo que invierte no es tampoco algo necesariamente negativo; puede ser positivo si las inversiones se orientan a aumentar la capacidad productiva de la economía.

En tercer lugar, la cifra del déficit comercial de Estados Unidos con México no refleja la naturaleza de la relación comercial entre ambos países. Las manufacturas representan alrededor de 85 por ciento del comercio entre ellos. Y, en la mayoría de los casos, no se trata de exportaciones puras de un país al otro, sino de productos que son elaborados entre ambas economías en complejas cadenas de valor. En muchos casos, entre los que destaca la industria automotriz, México es la última cadena en el eslabón de producción de productos manufactureros y por eso cuando éstos se venden en el mercado estadounidense se registran contablemente como exportaciones mexicanas, cuando en realidad fueron productos elaborados entre ambos países.

En BBVA Bancomer hemos hecho el siguiente cálculo: el total de exportaciones manufactureras de México a Estados Unidos contienen en promedio 44 por ciento de insumos estadounidenses. Esto confirma que el TLCAN ha sido un factor determinante para que los sectores de manufacturas de Estados Unidos y México desarrollen cadenas de valor que les permiten ser más competitivos. Sin ellas, Estados Unidos produciría a mayores costos por lo que perdería cuotas de mercado a nivel global y perdería, en lugar de recuperar, empleos.

El TLCAN ha sido benéfico para los tres países que lo integran. Derogarlo sería un error que incidiría negativamente en Canadá, en México y en Estados Unidos. 

* El autor es economista Jefe de BBVA Bancomer.

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