Opinión

Ante Trump, inteligencia, estrategia y valentía

 
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Trump

Por supuesto, no puede haber optimismo; antes bien, me ganaba escribir sobre los efectos del tsunami que puede devastarnos, inicialmente a nosotros y más tarde hacer un barrido en Europa y llegar hasta China. Tengo los elementos para escribir sobre eso en mi mesa de trabajo: los temores de Hollande en Francia y de Merkel en Alemania; las tibias respuestas de las armadoras automotrices y laboratorios farmacéuticos tanto en Estados Unidos como en Bélgica y España. Y la lista continúa en todas las áreas y ramas de la producción así como en la arena de banqueros y aseguradoras.

Esta fecha, 20 de enero, marca un nuevo tiempo, acaso el de mayor tempestad de la era contemporánea. No obstante, no sólo no podemos quedarnos con los brazos cruzados, hay que leer lo que han dicho los grandes pensadores y estrategas sobre acontecimientos semejantes: El arte de la guerra, de Sun Tzu; Vidas paralelas (Alejandro y Julio César), de Plutarco; Notas sobre la azarosa vida, de Pericles, o simplemente Atila, la pesadilla de Roma. En estos documentos hay lecciones para enfrentar a enemigos con los que existe una clara asimetría de poder entre el invasor y el invadido, tal como nos ocurre ahora a nosotros con la ascensión de un bárbaro al mayor cargo que el mundo conoce. Entre tanta incertidumbre, pasemos a una certeza: Donald Trump es un patán sin el mínimo conocimiento y la mínima cortesía y educación para aspirar a una alcaldía en Minnesota. Desde hoy es presidente de los Estados Unidos.

Bien sabemos que la revisión y cambios en la estructura del TLC puede desestabilizar la economía mexicana, las amenazas a las armadoras automotrices como Ford, General Motors y BMW traerán la desaparición de miles de bien ganados empleos, el envío de las remesas de los más necesitados puede sufrir serios quebrantos y la construcción de un muro fronterizo es una inocultable agresión a la dignidad nacional. He mencionado las más conocidas y dejado de lado un sinfín de aberraciones.

¿Qué podemos hacer?

Luis Videgaray no será, no puede ser el emisario que lleve amenazas creíbles de que tales acciones puedan a su vez perjudicar seriamente a la población yanqui.

Necesitamos una voz nacionalista sin resquebrajaduras, sin casas de descanso en Malinalco, sin ataduras con constructoras ni contratistas.

Necesitamos un negociador que esté dispuesto a jugar el todo por el todo; que sea creíble y firme cuando hable del deterioro para ambos países si se toca y lesiona la interacción de ambos países. Requerimos una voz que anuncie que la guerra que libramos contra narcos que llevan mercancía más allá del río Bravo cesará inmediatamente. Basta de defender a los yanquis de sus adicciones y vicios.

Basta de poner energía y muertos para defenderlos. Basta de albergar el derrotismo como bandera al enfrentar a Trump, sus burlas y sus lesiones de todo orden. Para enfrentar su monstruoso narcisismo requerimos estrategias, inteligencia y valentía. Nos urge saber que para convocar al interés general falta encontrar las fuerzas sociales que nos permitan establecer un compromiso nacional en defensa de lo nuestro.

Una gestión semejante no suprime los conflictos ni la confrontación política; organiza el tratamiento pacífico de ellos, garantiza el pluralismo. Sobre todo, su legitimidad proviene de encarnar la voluntad popular mayoritaria. Eso es lo que necesitamos para enfrentar a Trump sin miedo y con confianza en nosotros mismos. Necesitamos dos frentes, en el interior de Estados Unidos los propios norteamericanos que lo rechazan, académicos, senadores, profesionistas, obreros, artistas. En el exterior los semejantes que habitan América Latina, Europa que hoy está tan temerosa, y el abanico llegaría hasta China quienes se sienten humillados en su honor. Es una tarea sin límites y sin descanso. Somos nosotros los principalmente agredidos y seguramente lesionados en nuestro umbral económico; de nosotros y sólo de nosotros depende defender nuestra forma de vida y destino.

¿O queremos que un comerciante hacedor de casinos y concursos de belleza, un ignorante notorio, un engreído autoritario que se cree emperador, enfermo de soberbia y narcisismo modele nuestra vida y la de nuestros descendientes? ¿A ese nos vamos a someter? O podemos jugar otras cartas que requieren amor y decisión por nosotros y nuestra patria.

Twitter: @RaulCremoux

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