Opinión

Angustias ante la crisis

 
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Rodrigo Medina. (Cuartoscuro)

Se acaba el tiempo para los gobernadores que se van en unas cuantas semanas. Sin embargo, cada día les llegan noticias sobre la realidad económica y fiscal del país, realidad difícil para las haciendas públicas, particularmente las de estados y municipios.

Se trata de gobernadores que tienen que estar ya listos para la entrega a quienes ocuparán su lugar y gobernarán estas nueve entidades los próximos seis años. Recordarán que a estas alturas, pero de 2009 –año en que llegaron al poder–, las noticias del día a día eran cada vez más negras, sobre todo respecto al impacto de la crisis fiscal sobre las finanzas públicas de las entidades federativas y, como daño colateral, las de los municipios.

2009 fue el año en que los ingresos participables se redujeron en alrededor de 54 mil millones de pesos respecto a lo estimado, teniéndose que endeudar colectivamente para “potenciar el FEIEF”, endeudamiento promovido por Hacienda y que sólo una entidad llevó a la aprobación del Congreso local. Ese fue el primer año en que dejaron de recibir los llamados “excedentes petroleros”, que desde 2003 les promediaron un mes “copeteado” de participaciones. El PIB cayó 6.9 por ciento, después de crecer sólo 2.0 por ciento los primeros años de Calderón. En 2010 repunta 4.2 por ciento más por un “efecto rebote”, después de tocar fondo, pero sin recuperar los niveles del pasado. En 2011 y 2012 las participaciones quedaron por debajo de lo programado y se tuvo que recurrir nuevamente a los recursos del Fondo de Estabilización (FEIEF).

Hoy los gobernadores que se van, ven las noticias con la esperanza de entregar pronto las administraciones a sus sucesores; quieren dejar atrás el estrés financiero y fiscal.

La historia económica reciente –hasta 2014– se caracterizó por un débil crecimiento del PIB, menor producción de petróleo, IEPS negativo y participaciones que apenas recuperaron su nivel real de 2008 en diciembre de 2013. Al terminar 2014, cae el precio del petróleo en un tobogán del que aún no vemos el fin.

Pero en 2015 las importaciones de gasolina generan un IEPS positivo que en agosto supera 200 mil millones de pesos, que compensan la caída casi a la mitad de los recursos transferidos desde el Fondo Mexicano del Petróleo, en sustitución de los derechos por la extracción de hidrocarburos. La depreciación del tipo de cambio encarece en pesos el costo de la importación de gasolina.

Por ello hoy los preocupados seguro serán los gobernadores entrantes y sus futuros secretarios de Finanzas, porque el panorama anuncia tormentas sobre las haciendas públicas, como un tipo de cambio cercano a 18 pesos por dólar, cuando hace ocho días nos preocupábamos porque rebasaba los 17; un precio de exportación el 24 de agosto de 33.71 dólares, cuando también veíamos con inquietud que andaba por debajo de 40; una tasa de crecimiento de 2.0 por ciento para el segundo trimestre; y pronósticos de crecimiento del PIB decrecientes.

Para los gobernadores que se van se acabará el insomnio de las angustias presupuestarias, algunos no podrán dormir por las observaciones pendientes derivadas de la fiscalización, por las cosas oscuras que se investigan, en suma, por el mal ejercicio de su gasto público. Tendrán que pensar no sólo en las observaciones de su gestión pendientes de solventar de la ASF y de la Función Pública, tendrán que estar atentos de lo que surja de la revisión que se hará “en su séptimo año”, de la cuenta pública de 2015. Claro que el que nada debe, nada teme, pero presiento que algunos sí tendrán dolores de cabeza, los más ostensibles, como Guerrero, Michoacán, Sonora y parece que Nuevo León.

¡Vaya cosa la del anterior presidente municipal de Naucalpan!

Twitter: @davidcparamo

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