Opinión

Andrea Noel, ¿una
oportunidad perdida?

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mujer usando su ceulular (shuterstock)

A principio de los dosmiles, a una joven canadiense le arrebataron el bolso en una calle de exclusivas residencias en el alto Manhattan. A pesar de que el robo podría parecer un incidente menor, medios de comunicación de Nueva York se volcaron a condenar el hecho, que ponía en entredicho los esfuerzos de una comunidad por tener una ciudad segura, amigable con los turistas.

Un tabloide neoyorquino ofreció disculpas a la chica y, hasta donde mi memoria llega, puso a su disposición, a través de su primera plana, un paquete de descuentos en diferentes atracciones turísticas de la Gran Manzana.

El ataque a la joven no fue tomado como un asunto menor, quizá porque en la lógica del broken window, teoría adoptada por el alcalde Giuliani para aplicar mano dura, por menor que sea, cualquier falta debe ser atajada antes de dar pie a que haya agravios mayores.

La semana pasada una joven mujer fue atacada sexualmente a plena luz del día en ese barrio enfermo de éxito que es la Condesa. Para colmo, el ataque ocurrió en el Día Internacional de la Mujer, y si lo anterior no fuera suficientemente patético, todo fue a peor: la deficiente atención a las víctimas de este tipo de delitos que la agraviada atestiguó en el Ministerio Público (http://bit.ly/1LkOOsU), la reacción
–mayormente de silencio– de las autoridades en general e incluso, por increíble que suene, las amenazas e insultos que en las redes sociales ha recibido Andrea Noel, que es como se llama esta chica.

Por supuesto que en Nueva York, tanto a inicios del siglo XXI como hoy, los turistas no están exentos de ser víctimas de un robo, y en esa urbe también ocurren cotidianamente otros graves crímenes. Pero en el caso de la chica canadiense, la comunidad envió un mensaje donde manifestaban algo parecido a “estamos apenados de lo que te ocurrió, queremos resarcirte no porque tu caso sea mala publicidad, sino porque esa es la ciudad que no queremos ser”.

¿Qué mensaje hemos enviado los capitalinos con el caso de Andrea Noel? Uno de que somos la sociedad de la doble moral: somos la ciudad donde el discurso de la vanguardia en cuestión de derechos convive sin mayores ascos con la violencia en contra de las mujeres.

Otro mensaje sería el de la ciudad de oportunidades perdidas. Si el caso de Andrea, cuya voz ha evidenciado además el odio machista ante quien reclama su derecho, no se convierte en un revulsivo, estaremos condenados a que las mujeres vivan bajo una doble amenaza:

Sábete que en efecto eres vulnerable, y sábete además inerme. Nadie verá por ti y si denuncias te irá peor.

Revisar los mensajes de lo que Andrea ha denunciado desde que fue atacada (https://twitter.com/metabolizedjunk) se convierte en un desolador paseo por el zoológico de machismo y estupidez en el que vivimos.

¿Qué comunidad queremos ser? ¿De qué sirven miles de cámaras de seguridad en la capital si no se detiene en cuestión de días a quien salvajemente vejó a una mujer?

¿Dónde está la congruencia entre una ciudad que gastará 500 millones de pesos en elegir una asamblea de constituyentes, pero que es incapaz de acompañar a Andrea, y a cientos de víctimas como ella, en su búsqueda de justicia?

¿Tendremos nueva Constitución para presumir en las vitrinas mientras en las calles campea la violencia machista?

Esto no es algo que “le pasó a Andrea”, esto le pasará a muchas otras si no estamos a la altura de la dignidad de la denuncia de Andrea.

¿Desperdiciaremos esta oportunidad de cambiar?

Twitter:
@SalCamarena

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