Opinión

Anaya habla de deuda…
sin vergüenza

1
  

   

Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN. (Cuartoscuro)

“Todos recordamos las crisis económicas que vivió nuestro país con los gobiernos del PRI, desde López Portillo hasta Salinas de Gortari, pasando por Miguel de la Madrid. Hoy estamos en grave riesgo de que esto vuelva a pasar. Explico por qué”, así comienza un video en el que Ricardo Anaya, presidente nacional del PAN, fustiga el aumento de deuda del gobierno federal.

En el video, que dura casi tres minutos y circula en internet (http://on.fb.me/1ptfNIT), Anaya habla de López Portillo –inflación de más de 100 por ciento, devaluación de 250 or ciento por ciento–, de cómo la crisis se repitió en 1986 y 1987, y pide que “no se nos olvide cuánta gente perdió todo su patrimonio en la crisis de 1995”.

El argumento central del líder de blanquiazul es que en buena medida esos problemas llegaron por el endeudamiento irresponsable del gobierno. “Es verdaderamente preocupante que a sólo tres años de que los priistas regresaron al gobierno ya vamos nuevamente por ese camino incorrecto”, señala el queretano al apuntar que sólo en 2016 el gobierno priista endeudará a México con 600 mil millones de pesos.

“Ellos creen que no tenemos memoria”, remata Anaya casi al final del video.

El presidente blanquiazul parece creer que, en efecto, no existe la memoria, esa memoria que tiene presente que Acción Nacional es todo menos ajeno a la responsabilidad por el estado de las cosas, incluyendo el endeudamiento.

Cuando López Portillo hacía de las suyas, el Partido Acción Nacional tenía muy pocos diputados. En las elecciones de 1979 cosechó 43 legisladores blanquiazules. Cuando la crisis de De la Madrid, la bancada del PAN fue de 41 diputados (Información tomada de El Partido Acción Nacional: la larga marcha, 1939-1994, de Soledad Loaeza, FCE, 1999).

Anaya, bueno para grabar spots pero sin evidente tracción en otros campos, tiene hoy a su disposición 107 diputados. Es decir, son suyos uno de cada cinco de San Lázaro. Con una bancada de ese tamaño (y con una presencia tal en el Senado que incluso les da para presidir esa cámara, como lo hace hoy Roberto Gil), Anaya podría pasar del spot a los hechos, de la arenga a la elemental herramienta de un partido opositor: exigir cuentas al gobierno, cerrarle el paso a sus excesos o equívocos.

Si tan preocupado está Anaya con la marcha del país, entonces dónde estaba en octubre y noviembre pasados, cuando sus diputados respaldaron el Presupuesto y la Ley de Ingresos para 2016: el primero se aprobó en San Lázaro con 441 votos a favor, la segunda con 410.

Pero sobre todo, ¿de dónde saca Anaya la idea de que los ciudadanos sólo tendrán memoria en contra del PRI? Por qué debería la sociedad olvidar que el PAN ha dejado un tiradero en importantes administraciones estatales, como ocurrió en Jalisco con Emilio González Márquez, que triplicó la deuda (http://bit.ly/1OX18Kp), en Guanajuato con Juan Manuel Oliva (aumento de más de cuatro veces http://bit.ly/QdZxsM), en Sonora donde Guillermo Padrés duplicó la deuda (http://bit.ly/21fPf9I), etcétera.

Anaya no tiene la vergüenza para enfrentar los hechos como son. Si la tuviera, ya habría atendido los señalamientos de que en Puebla, sí, del panista Rafael Moreno Valle, hay pasivos disfrazados por 26 mil millones (María Amparo Casar, http://bit.ly/1nqa1py).

Junto con los priistas que están endeudando a la nación, Anaya deberá ser llamado a cuentas sobre lo que el PAN no ha hecho, tanto para contener al gobierno de Enrique Peña Nieto como para contener a sus gobernadores.

Y es que él seguro también es de los que “creen que no tenemos memoria”.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
Los socios mexicanos de Trump
Al gobierno le enervan las malas noticias
¿Roemer a la UNESCO? Ni Wikipedia lo explica