Opinión

Anaya+Basave=locuras

1
   

      

Anaya Basave (Ilustración)

Algo le ha sentado mal al inteligente líder nacional del PAN, Ricardo Anaya, pues últimamente no ha estado tan atinado como acostumbra. Tal vez se ha juntado demasiado con Agustín Basave, y hay cosas que se pegan.

El martes tuvieron la ocurrencia de oficializar una solicitud a la Procuraduría General de la República para que de ahora en adelante les informe si alguno de sus candidatos tiene nexos con el crimen organizado.

Así, PAN y PRD se lavan las manos a la hora de elegir a sus aspirantes a puestos de elección popular y no se hacen responsables si llevan como candidatos a un Abarca o una Lucero Sánchez. Todo sería culpa de la PGR.

Pocas veces se ha visto una propuesta tan insensata que invite a la PGR a pasar por encima de la Constitución y violar la secrecía de las investigaciones.

De Basave se puede esperar cualquier cosa pues es nuevo en estas lides. ¿Pero Ricardo Anaya? Algo extraño sucede con el brillante prospecto panista que tiende a perder el piso con demasiada frecuencia.

A ver, imaginemos que se autorizara a la PGR a investigar a los precandidatos de todos los partidos.

Primero, como son miles, no habría tiempo para investigarlos entre que son precandidatos y luego candidatos. Sería necesario crear una nueva Procuraduría de Investigación de Candidatos. ¿Hablan en serio?

Esa nueva Procuraduría necesitaría tener investigados a todos los miembros de los partidos políticos. Millones. Una locura sólo imaginable en las dictaduras y estados policiacos que Acción Nacional siempre ha condenado.

Luego, si le dijeran al PAN que, por ejemplo –sólo por ejemplo–, su candidato al gobierno de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, tiene relaciones peligrosas con grupos no del todo legales. ¿Qué haría Ricardo Anaya? ¿Lo quitaría?

Desde luego que no. Diría que es persecución política de parte del Estado. Y tendría razón, porque las autoridades no pueden manejarse por indicios aunque sean vox populi.

Si la PGR tiene evidencias de actos delictivos de una persona, sea o no candidato a un puesto político, tiene que actuar. No se le puede pedir que le avise antes, bajita la mano, a los partidos que su abanderado a una alcaldía, diputación o gubernatura es un presunto delincuente.

En síntesis: los tiempos de la PGR no pueden ser los tiempos de los partidos. Faltaba más.

Y no lo pueden ser porque existe algo que nos urge fortalecer y se llama estado de Derecho.

Se investiga a alguien cuando hay una denuncia. Y las investigaciones no son públicas, sino secretas.

¿Quieren que la PGR viole la Constitución y comience a hacer públicos los expedientes, actualmente reservados para la parte acusada y la víctima?

Por donde se le mire es una locura para curarse en salud lo que proponen Ricardo Anaya y Agustín Basave.

Algo extraño en Anaya. Los partidos tienen que saber con quién se juntan sus candidatos. Y Ricardo también debe saber a quién hace su compadre.

Twitter: @PabloHiriart

También te puede interesar:
Murat, con más arraigo en Manhattan
Una Constitución, la carta de Mancera
Ahí viene Trump