Opinión

Amplias brechas de desigualdad


 
 
 
Además del pobre crecimiento económico, México se ha caracterizado por tener una alta desigualdad en la distribución del ingreso, como lo corrobora la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2012.
 
Elaborada por el INEGI, revela que en ese año 10% de los hogares más pobres del país –ubicados en el decil I de población- recibió sólo 1.8% del ingreso.
 
En contraste, 10% de los hogares más ricos –ubicados en el decil X- concentró 34.9% del ingreso total que se generó en la economía mexicana.
 
 
La diferencia entre un extremo –el más pobre- y el otro –el más rico- es de 19.4 veces.
 
 
De acuerdo con el INEGI, 30% de los hogares más ricos –ubicados en los deciles VIII, IX y X- concentró 62.7% del ingreso corriente total.
 
 
El restante 70% de los hogares –ubicados en los deciles I a VII- obtuvo sólo 37.3% del ingreso.
 
 
Los resultados de la ENIGH 2012 confirman que México mantiene abiertas amplias brechas de desigualdad.
 
 
Rezago en los ingresos
 
 
El INEGI informó que en el primer decil, 37.7% de los ingresos monetarios provino de las transferencias, 33.8% de las remuneraciones por trabajo subordinado, 19.1% del trabajo independiente, 7.1% de los ingresos por otros trabajos y 1.3% de la renta de la propiedad.
 
 
Por el contrario, en el decil X las transferencias representaron sólo 15.3% de su ingreso; las remuneraciones por trabajo subordinado, 58.9%; la renta de la propiedad, 10.2%; el trabajo independiente, 12.9%, y los ingresos de otros trabajos, 2.6%.
 
 
El ingreso corriente promedio por hogar se ubicó en 12,708 pesos mensuales en 2012, monto superior a los 12, 525 pesos de 2010.
 
Aun así, esta recuperación no compensó el nivel que se tenía en 2008 (14,288 pesos) y 2006 (14,566 pesos).
 
 
Concentración de la riqueza
 
 
Además de las brechas de desigualdad, la ENIGH 2012 confirma que se mantiene una elevada concentración de la riqueza.
 
 
Según los resultados publicados ayer, la concentración del ingreso, medida con el coeficiente de Gini, aumentó de 0.435 en 2010 a 0.440 en 2012.
 
 
Ese indicador es una medida de la concentración del ingreso, que toma valores entre cero y uno.
 
 
Cuando el valor del Gini se acerca a uno –la extrema desigualdad-, indica que hay una mayor concentración del ingreso.
 
 
En cambio, cuando se acerca a cero –la perfecta equidad-, la concentración del ingreso es menor.
 
 
El INEGI aseguró que “las pruebas de significancia realizadas indican que esta variación (de 2010 a 2012) no es estadísticamente significativa, por lo que no se puede afirmar que aumentó la concentración del ingreso”.
 
 
Agregó que “también es usual calcular el coeficiente de Gini para la distribución del ingreso por deciles de personas, lo que permite observar el efecto positivo de las transferencias en la distribución del ingreso.
 
 
“Así en 2012, la concentración del ingreso, medida con el coeficiente de Gini, habría sido de 0.503, de no haber habido transferencias, en tanto que el valor del Gini se reduce a 0.470 si se cuentan dentro del ingreso las transferencias recibidas”.
 
 
 
'Liderazgo' en desigualdad
 
 
Pese a lo anterior, México es uno de los países más desiguales del mundo en términos de los niveles de vida de su población.
 
 
Apenas en mayo la OCDE publicó su reporte más reciente sobre desigualdad y pobreza.
 
 
De él se deprende que México es el país de ese organismo con la mayor desigualdad en la distribución del ingreso.
 
 
La diferencia entre el ingreso de 10% de los hogares mexicanos más pobres y 10% de los más ricos fue de 28.5 veces en 2010, el triple del promedio en los países de la OCDE.
 
 
Las amplias brechas de desigualdad reflejan que México ha sido incapaz de avanzar en la inclusión de los sectores más vulnerables.
 
 
 
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