Opinión

Amnistía

07 diciembre 2017 5:0
  
1
 

 

amlo

La amnistía es un perdón otorgado por el Estado como medida excepcional para presos, procesados o acusados de cometer determinados delitos. En México se ha otorgado en diversas ocasiones para beneficiar a quienes cometieron delitos por temas fundamentalmente políticos: movimiento estudiantil de 1968, guerrillas, rebelión EZLN en Chiapas. Se buscó una reconciliación nacional para quienes actuaron al margen de la ley por ideales. Se emite generalmente por el Congreso con rango de Ley, aunque también por Decreto del Ejecutivo, y elimina la responsabilidad penal. Es un tema delicado pues implica el olvido y de cierto modo desvirtúa tipos penales, siempre que no se reincida. No es un indulto, pues este se otorga a una persona o grupo particular. La amnistía tiene un carácter general más amplio.

Cuando AMLO plantea una amnistía general a narcotraficantes para abatir delincuencia ya que estima las actuales medidas no han sido eficaces, lo hace a su estilo, como una ocurrencia, sin fundamentarla. No define alcances ni condiciones, lo que origina fuertes críticas que él rechaza sin esclarecer su propuesta, y como lo ha hecho con temas controvertidos como interrupción de embarazo o matrimonios gay, acude a su solución: que se haga una consulta popular. Ni los derechos humanos están sujetos a consulta, ni la amnistía así, en lo general, como ocurrencia, puede ser sometida a este proceso.

Lo importante es que AMLO pone en el debate nacional un tema trascendente, pese a su improvisación. Este planteamiento coincide con la discusión en el Senado de la Ley de Seguridad Interior que regula la actuación de las fuerzas armadas en la seguridad pública, y que ha sido criticada por sus lagunas y sus alcances. ONU DDHH ha pedido se postergue su aprobación y se reformen contenidos para reducir discrecionalidad. Las organizaciones civiles rechazan que en forma permanente se adopte esta solución. No es un tema menor.

A mi juicio hay dos ejes en el combate al narcotráfico: reducir la ganancia del tráfico ilegal de drogas y la educación sobre el consumo que propicie decisiones informadas. Esto implica un cambio radical de la política prohibicionista impulsada por los EU que beneficia a la industria farmacéutica internacional. Si se cambia la visión y se enfoca como un tema de salud pública, con una política que regule consumo, producción y comercialización habrá importantes avances. Si el narcotráfico ya no es negocio, entonces se puede abatir en forma importante. como ha sucedido en Portugal, o en Latinoamérica como Uruguay ha avanzado.

Muchos jóvenes que se inician en el consumo lo hacen sin contar con la información de las consecuencias que a sus salud y a su vida traerá una dependencia. Sin orientación, en un afán de pertenecer o ser aceptados, se inician en una ruta para la cual no existen políticas públicas que ayuden al tratamiento, a la recuperación, porque como impera una prohibición, no hay prevención, ni educación y son muy limitados los recursos destinados a tal fin. Las pseudoclínicas y apandos privados no son la solución.

Consumidores, que son procesados y encarcelados por posesión, son enfermos, no criminales, pero nuestro sistema los condena. Campesinos que cultivan drogas para acceder a mejores condiciones de vida, o incluso bajo amenaza, son condenados como narcotraficantes. Las llamadas mulas y los narcomenudistas que se emplean al servicio de organizaciones delictivas enfrentan duras penas. Aquí debemos reconocer hemos fallado en la impartición de justicia. Se deben analizarse las condiciones. Recientemente el Congreso rechazó la propuesta presidencial para aumentar la permisibilidad en una mayor posesión para ser procesado, lo que ilustra el gran desconocimiento y los prejuicios absurdos frente al consumo de drogas. Ofrecer perdón a cambio de información y de localización de desaparecidos ayudaría a muchas familias a encontrar algo de paz, pero el proceso debe estar muy regulado.

Pedir a EU impulse medidas contra el consumo por ser un gran mercado, ya se ha hecho, con magros resultados, por lo cual la propuesta de AMLO no tendría impacto, pero abrir una discusión sobre el prohibicionismo y replantear los términos del combate al narcotráfico me parece importante en la campaña presidencial. Al final las campañas implican un debate sobre el país, sus problemas y alternativas y México tiene dos focos: violencia y corrupción.

Me parece que AMLO lanzó una ocurrencia, pero lo que importa es entrar al tema que tantos muertos ha costado. Mantener prohibición frente a una liberalización que el propio EU ha emprendido, no es sensato. Debemos entrar a un debate n#acional sobre un tema que ha comprometido incluso a las fuerzas armadas. Al fin y al cabo Trump no va a variar su posición antimexicana. Ellos ponen los consumidores, el dinero, las armas y la distribución interna. Nosotros lo muertos. La ecuación no funciona. Hay que reflexionar y cambiar paradigmas. Solo así podemos abatir violencia y la dosis de corrupción asociada.

También te puede interesar:
Tapados y destapados
Revolución e institución
El Buen Fin y el TLCAN