Opinión

AMLO: Propuesta financiera para el campo

28 noviembre 2017 5:0
 
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El partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), presentó su Proyecto de Nación 2018-2024 de cara a las elecciones presidenciales del próximo año. El proyecto es muy amplio pero me gustaría detenerme en esta ocasión en la propuesta para un Nuevo Sistema de Financiamiento Rural, la cual parte de dos objetivos: 1) Modernizar la estructura operativa de la Banca de Desarrollo, organizando con una visión integral incluyente de los apoyos al sector y 2) Ordenar la operatividad de los recursos que cada secretaría destina al financiamiento del sector para evitar duplicidades.

A partir de estos objetivos, se despliegan diez líneas de acción, entre ellas democratizar el acceso al financiamiento, fortalecer y profundizar la atención al pequeño sector, transformar la banca de desarrollo rural, coordinación con las dependencias que ofrecen incentivos y subsidios a la población rural que desarrolla actividades agropecuarias, multianualidad en la asignación presupuestal de programas, evitar la discrecionalidad en la asignación de recursos e impulsar y apoyar la formación de un sistema nacional de sociedades cooperativas de ahorro y préstamo.

El documento señala haberse realizado en diez meses con la participación de los actores en los distintos sectores. En este sentido, notamos que el capítulo de fi-nanciamiento al campo no refleja ni la situación actual del sector ni las distintas voces en el sector y vemos una propuesta parcial, incompleta y sin visión estraté-gica.

Una primera crítica es que el diseño de los objetivos es errado, ya que no debería ser el objetivo nacional de la política de financiamiento al campo, cambiar la es-tructura operativa de la banca de desarrollo y llevar a cabo el ordenamiento de programas de las dependencias que más bien caerían en el rubro de acciones para llegar a un objetivo mucho más amplio que debería ser la democratización del financiamiento como bien se menciona el documento, lograr la inclusión fi-nanciera y el acceso al crédito productivo para la mayoría de actores rurales. Sin un cambio en el enfoque de los objetivos a lograr por las instituciones de poco servirían los cambios administrativos o la fusión de programas.

Una segunda crítica es proponer que el INAES (Instituto Nacional para la Economía Social), un organismo institucionalmente sin facultades, se encargue de regular tasas de interés en el sector de ahorro y crédito popular cuando el órgano regulador de tasas en países desarrollados es el Banco de México. En este sentido es errónea la propuesta, ya que INAES no tiene atribuciones para fungir como órgano regulador y quizá no es deseable que las tenga, sino más bien que sea el Banco de México y la CNBV ejerza un papel de árbitro cuando las tasas de interés reflejen un margen de ganancias extraordinarias.

En el mismo tenor, la propuesta señala que se creará un sistema de ahorro y crédito popular a través de cooperativas con apoyo de las cooperativas alemanas (DGRV). Al respecto cabe destacar que este sistema ya lo hemos construido los mexicanos, existe desde 2001 cuando entró en vigor la Ley de Ahorro y Crédito Popular y la Ley para Regular las Actividades de las Sociedades de Ahorro y Préstamo y en dicho sistema que hoy atiende 9.5 millones de mexicanos no sólo hay cooperativas, sino Sociedades Financieras Comunitarias, Sociedades Financieras Populares y organismos de integración financiera. Este sistema cuenta, como también lo señala el documento, con ahorro captado para el que se requieren políticas públicas de fortalecimiento y profesionalización institucional, acceso a tecnología, capital de riesgo, fondos de garantías recíprocas entre otras necesidades que le permitan mejorar su desempeño. El documento debería tener claro que el desafío cooperativo está en atender a la población rural más pobre del país, donde llega en forma limitada y los pequeños productores minifundistas no tienen acceso al crédito productivo.

Asimismo, el documento habla del acceso al crédito primero a través de la banca de desarrollo y al haber éxito (que podría interpretarse como una suerte de madu-ración o crecimiento) de los sujetos de crédito, estos serían atendidos por Intermediarios Financieros Privados. Sobre esta propuesta hay dos observaciones, la primera es que es ambigua la definición de Intermediario Financiero Privado, ya que parece referirse a la banca privada y las sociedades financieras de objeto múltiple y no es claro si está incluyendo a la banca social que crece a un ritmo de 20% anual y está conformada por Cooperativas, Sofipos y Sofincos, así como organismos de integración financiera. El otro grave error que podría cometerse es poner todo el acceso al crédito rural en la banca de desarrollo de primer piso y graduar a los sujetos de crédito para que sean atendidos por Intermediarios Financieros Privados ya que esto extinguiría al mercado en desarrollo y en especial al sector de banca social que es el principal canalizador de crédito rural de acuerdo con las últimas dos Encuestas del Inegi (Encuesta Nacional Agropecuaria 2012 y 2015).

Una crítica fundamental es que no aparece en el documento el tema de la inclusión financiera, sino del crédito, lo que también es un paso atrás respecto a lo avanzado, ya que los productores no sólo requieren crédito, sino medios de aho-rro, inversión, de pago, de cobro de remesas, acceso a medios de pago, entre muchos otros. Por último pero no menos importante es que no se hace mención alguna a la innovación en tecnología fintech que bien podría ser la respuesta en muchas regiones para tener un alcance mucho más amplio de la inclusión financiera en el país y del acceso al crédito desde luego. Hay temas que están ausen-tes como la perspectiva de género y la medición del desempeño social en finanzas rurales, entre otros.

En síntesis se trata de un documento con propuestas limitadas; y ojala sea cierto lo que anuncia: un diálogo mucho más amplio del partido Morena con más actores que trabajamos en mercados financieros rurales adaptados y adecuados a las necesidades de los campesinos marginados y en zonas indígenas del país.

*Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social.

Correo: isacruzh@gmail.com

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