Opinión

AMLO, ¿por qué no da cuentas?

 
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Andrés Manuel López Obrador

El miércoles pasado, casi a la medianoche, Andrés Manuel López Obrador presentó su declaración 3de3, la que fue puesta en la plataforma construida para tal efecto por el Imco y Transparencia Mexicana.

En ella declaró sus ingresos actuales de 600 mil pesos anuales, como presidente de Morena, y el hecho de que no tiene ningún otro bien ni propiedad. Vaya, ni el Tsurito, ni un viejo mueble.

En contraste, su esposa, que gana anualmente 570 mil pesos, tiene cuatro inmuebles, uno en el DF, tres en Puebla, y un dependiente económico de AMLO –su hijo Jesús Ernesto– tiene otro inmueble en Palenque, Chiapas.

Su esposa, además, es propietaria de un vehículo modelo 2016, menaje de casa, obras de arte y joyas, por un valor no declarado.

En 2012 AMLO recibió ingresos del Partido del Trabajo, del PRD y de la Asociación Civil Honestidad Valiente. En 2013 no declara ninguno, y en 2014 y 2015 los recibió de Morena.

No declara nada de regalías de libros, conferencias o cualquier otro ingreso diferente.

Al fisco, le cobró este año un saldo a favor de 779 pesos correspondientes al ejercicio 2015; el año pasado fueron 22 mil 516 pesos correspondientes a 2014 y hace un par de años no pagó ni tuvo saldo a favor por el ejercicio fiscal 2013.

Pero, pareciera que al candidato presidencial, perdón, al presidente de Morena, no le preocupan nada las omisiones que podrían haberse cometido en su declaración 3de3.

Tal declaración fue presentada sólo porque fue cuestionado respecto a ella en entrevista radiofónica de Ciro Gómez Leyva; luego porque EL FINANCIERO, recordó que había transcurrido el plazo en el que ofreció presentarla sin haberlo hecho y finalmente porque iba a ofrecer una conferencia pública en Acapulco y no quería exponerse a ser cuestionado respecto a esta promesa, hasta ese momento incumplida.

Y, por lo mismo, claramente, el propósito fue cumplir con la formalidad, sin revelar realmente ni cuál es su patrimonio personal ni las fuentes de ingresos que le han permitido hacer campaña para la siguiente elección, virtualmente desde 2013.

La lógica de AMLO es que, a diferencia de los representantes de la 'mafia del poder', él no tiene por qué dar cuentas. Aunque ahora ya ha enarbolado de nueva cuenta la ‘República del amor’ y se muestra como un hombre sereno y condescendiente con sus adversarios, a quienes ya ha amnistiado de antemano, sigue considerando que hay ciudadanos de dos clases: él y sus aliados por una parte, y por la otra todos los demás.

Aunque él está lejos de ser un comunista, mantiene algunos rasgos de esa ideología, que consideraba a la democracia electoral como la que tenemos como una 'democracia burguesa', en la cual se puede participar tácticamente, pero sobre la base de reconocer que en algún momento se dará el cambio de régimen y se establecerá la dictadura del proletariado o el gobierno de obreros y campesinos.

Esta visión implica respetar las reglas 'tácticamente', para desconocerlas cuando sea conveniente 'estratégicamente'.

Por eso no hay preocupación en asuntos como la transparencia. Sólo hay que revelar información para cumplir la fórmula. La 'mafia del poder' no tiene la autoridad moral para exigir cuentas. Eso sólo lo puede hacer el pueblo.

Twitter: @E_Q_

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